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“Papá, ¿qué es eso de ‘Somos el Huesca’?”

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Los jugadores del Huesca forman una piña en El Alcoraz | Foto: C.Pascual
Los jugadores del Huesca forman piña en El Alcoraz | Foto: C.Pascual

Querido hijo:

Pues bien, te diré que un día este equipo al que tú vas a ver con tanta ilusión a este nuevo-viejo Alcoraz, paseaba por todos los campos de la provincia y de la comunidad. Los derbis eran con el Binéfar, Barbastro y Sariñena. La gente estaba acostumbrada a recibir a los Utebo, Andorra y Zaragoza ‘B’, que por muchos años eran los equipos con los que nos jugábamos las habichuelas. Entre medias, algún año se colaba un ascenso y disfrutábamos de los Amurrio, Gavà, Sestao o Sabadell. Eran otros años, El Alcoraz seguía siendo un estadio pequeñito, pero lo peor no era eso: apenas 800 éramos los valientes que desafiábamos las gélidas temperaturas domingo tras domingo para sufrir y penar temporada tras temporada. Eso eran aficionados, de los de verdad, de los que quedamos pocos.

Ahora, hijo, todo eso ha cambiado. El estadio, poco a poco está sufriendo una amplia remodelación, el club se ha profesionalizado, nuestra categoría es la Segunda División y hemos pasado de tener jugadores a los que les buscábamos un trabajo para que se quedaran a jugar aquí, a pedirles autógrafos y verles pasear con sus flamantes vehículos. Ahora nos visita el Real Zaragoza, el Real Oviedo, el Rayo o el Valladolid, e incluso hemos podido ver al Barça de Luis Enrique: ¡quién nos lo iba a decir! Los que hemos vivido aquello sabemos que lo que hoy tenemos es algo tan valioso que solo podemos disfrutarlo por si un día lo volvemos a perder.

Y por eso oímos tantas veces esa famosa frase que, hace no mucho tiempo, hizo famosa un entrenador que pisó este club. Decía “Somos el Huesca”. Como aficionados fieles debemos apoyar y animar en las buenas y en las malas pero nunca olvidando ni quiénes somos ni de dónde venimos. A lo bueno todo el mundo se acostumbra fácil, pero el camino para llegar hasta aquí estuvo lleno de sinsabores. Esto es un regalo. Por tanto, hijo, exige en su justa medida y, sobre todo, disfruta de esta experiencia lo máximo posible. Al final somos quiénes somos, no sirve de nada que te intentes engañar.

He aquí la contestación del niño a su papá:

Querido papá:

He estado pensando en todas tus sabias palabras y he de reconocer que creo he captado tu mensaje: “Si no valoramos y disfrutamos lo que tenemos, lo añoraremos cuando lo perdamos”. Por eso mismo siempre te acompaño y te acompañaré a ese estadio en el que un día te tocó tanto sufrir para llegar al día de hoy y disfrutar como te veo hacerlo cada fin de semana.

Pero, por favor, no me quites la ilusión de soñar, no me hagas sentirme acomplejado. Claro que somos el Huesca pero, ¿y? Este año vi a equipos de mucha mayor entidad hincar la rodilla ante nosotros y de qué manera. Eso no fue un sueño, eso fue real. Vi a jugadores superiores, planteamientos ambiciosos y aficionados disfrutar como nunca.

También es cierto que no lo veo desde hace algunas semanas. Tengo la sensación de ver jugadores encorsetados, dubitativos, acomplejados. Y yo, como aficionado, ¿qué debo hacer? ¿Conformarme? ¿Lamentarme? ¿Resignarme? No, papá, eso no fue lo que aprendí de ti. Tú me enseñaste que nunca debo bajar los brazos, que desde la humildad y el trabajo todo es posible. Sabiendo nuestras limitaciones -todos las tenemos- los sueños se hacen realidad si no les ponemos frenos.

Te quiero decir, papá, que estoy orgulloso de tenerte siempre a mi lado pero que hoy es hoy y ayer fue ayer. No podemos ser esclavos de nuestro pasado si no nos ayuda a crecer, a ser mejores, a progresar. Si un día fuimos algo, ¿por qué renunciar a volver a serlo? Esto no pasará porque sí, eso lo tengo claro, pasará si volvemos a creer, si volvemos a ser ambiciosos, si somos de nuevo nosotros. Y no, no hablo de volver a días como el del Oviedo, Murcia o Mirandés, te hablo de días como el del Girona, Vallecas o Getafe; esos dias fui más del Huesca que cuando gané y, ¿sabes por qué? Porque ese día disfruté, los reconocí y me identifiqué.

Si la gente hubiera vivido acomplejada nunca habríamos visto al Leicester ganar una Premier League, al Villareal jugar en la Champions y al Atlético arrebatarle alguna liga a los todopoderosos Barça y Madrid. Todos estos equipos lo hicieron desde la humildad, desde el trabajo, nunca olvidando sus raíces, pero siendo tremendamente ambiciosos. Una cosa no va reñida con la otra. Déjame que me equivoque una vez, déjame que me ilusione con algo que tú nunca pudiste ni imaginar.

Ha costado mucho llegar hasta aquí, lo sé, pero ¿por qué vamos a renunciar a ir un paso más allá? No nos pongamos metas, no tiene sentido, pero al menos aspiremos a ser lo que hace muy poco tiempo fuimos. Si hace nada pudimos doblegar a cualquier rival que se nos ponía por delante ¿por qué ahora no podemos hacerlo? Si somos los mismos, apenas nada ha cambiado. Éramos un equipo aguerrido, valiente, sin miedo a fracasar. Solo pido eso, regresar a allí. Ese día fui tremendamente feliz y no lo fui solamente por mí: lo fui principalmente por ti, papá.

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