¡Somos Huesca, Somos Deporte!

Si molesta, que lo digan

Con el paso de los años me tomo el fútbol con mucha más filosofía. Hace ya muchos años que he cenado o comido cuando mi equipo me daba un disgusto gordo, porque confesaré que más de una vez perdonaba la cena por el berrinche de una derrota.

Los años me han hecho menos pasional y más reflexivo: en lugar de lamentarme por un gol fallado, me he planteado donde se falló. En lugar de culpar al árbitro por no pitar aquél penalti, he pensado en las ocasiones marradas que podrían haber hecho olvidar el error del juez.

Les suelto todo esto, porque algunos aficionados, y también algunos periodistas, toman las victorias de su equipo como éxitos propios y en las derrotas, buscan cualquier cabeza de turco para no reconocer que muchas cosas se han hecho mal, y por eso se ha perdido.

“Me dejó perplejo que el derbi “pusiera a cada uno en su sitio””

Me dejó perplejo que tras el derbi aragonés y la victoria zaragocista, el partido “pusiera a cada uno en su sitio”, como si los dos meses que el fútbol colocó al Huesca por delante del Zaragoza en la tabla clasificatoria, alguien hubiera abducido a todos y viviéramos en un mundo al revés, donde gatos y perros son amigos íntimos, y el agua y el aceite maridan a la perfección.

Y me choca de tal forma, que he llegado a pensar que yo vivo en una realidad paralela, y los jugadores del Huesca, sus seguidores y sus buenos y malos resultados, son sólo unos avatares. Me ha llevado a pensar que esto no está pasando y cuando me despierte, y entre a El Alcoraz, el rival de turno va a ser el Endesa de Andorra y no el Sevilla Atlético.

En 2008 el Huesca era un equipo simpático, que mire usted va a venir como premio a La Romareda y a la vuelta le vamos a llenar el campo y les ganaremos, con un “que se jodan” de regalo en la televisión que los que se jodieron aquel día también pagan.

Luego, aun estando en Segunda, el Huesca ya pasó a un segundo o tercer plano, porque claro, la Segunda no le llega a la Primera ni a la suela del zapato.

Peregrinación y castigo en Segunda ‘B’, y el año pasado, el derbi aragonés ya no era un derbi, porque no tenía tradición, sólo se había jugado dos veces y “eso nunca puede llamarse derbi”. Además estando en dos guerras distintas, uno por salvarse y otro por ascender, se jugaban dos ligas bien distintas aun estando en la misma categoría.

Y este año nuevamente a la carga, con un Zaragoza superior en ambos choques, que además ha coincidido con dos victorias blanquillas, pero al parecer, algo de malo había en la Liga cuando el Zaragoza no estaba por encima del Huesca por lo civil o lo criminal. Lo que quizá sea indigno es que un equipo querido por todo Aragón, admirado por toda España y temido en Europa, con entorchados gloriosos en sus vitrinas, se las tenga que ver de tú a tú con otro equipo que se ha pasado 10 años viajando un domingo a Jaca y a los 15 días a Alcañiz.

Pues mire usted, supongo que por la torpeza, desatino y mala gestión de unos y el acierto, buen hacer y trabajo magnífico de otros, ahora se tratan de tú a tú, de igual a igual y hasta con presupuestos muy parejos.

“Por lo que no paso ni pasaré, sin bufanda al cuello, es que el Huesca tenga que humillarse y arrodillarse ante el Zaragoza y su corte mediática”

El Huesca nunca podrá igualar al Zaragoza en masa social, en títulos, en historia, en solera, pero por lo que no paso ni pasaré, sin bufanda al cuello, es que el Huesca tenga que humillarse y arrodillarse ante el Zaragoza y su corte mediática por haber sido un grande del fútbol español.

Ahora son iguales, compiten en la misma categoría y por lo que dice la tabla, están tan parejos que miran casi con la misma distancia al descenso que a los puestos de play off.

“Asuman que de la historia y del escudo no se vive en el fútbol actual”

Si el Huesca molesta, que lo digan, que confiesen que les duele que un equipo pequeño por su masa social y por su historia les pueda tutear en una categoría que al parecer no les corresponde pero de la cual no pueden salir. Que asuman que de la historia y del escudo no se vive en el fútbol actual, sino que ahora las cosas se consiguen con trabajo, con orden, con humildad y con tranquilidad. Que las cosas si no salen a la primera es por algo, que si a la segunda o a la tercera vuelve a salir cruz por algo será, pero el caso es no reconocer la realidad, culpabilizar a los árboles de no poder ver bien el bosque y no asumir una realidad, que muchos ya asumen a pesar de que desde algunos canales mediáticos, alguno de dominio público, sigan insistiendo en todo lo contrario.

En Huesca no se piden palmaditas en la espalda, no se buscan que les hagan  reverencias ni unos cuantos “que bien lo estáis haciendo.”En Huesca se pide respeto, igualdad de oportunidades y objetividad hasta donde cada uno buenamente pueda. Porque las palmaditas en las espalda y las reverencias, ni suman puntos ni marcan goles, eso lo consiguen los futbolistas, el que los pone y el o los que fichan.

En Huesca no se desea el mal de nadie. Aunque habrá excepciones, todo el mundo disfrutó los éxitos zaragocistas de una u otra forma y ahora sólo quieren, sanamente, ganarle al vecino que además es un grande y un histórico. Pero eso sí, que al Huesca no se le ocurra superar al Zaragoza en la tabla porque eso, además de ser una utopía o un esperpento al estilo Valle Inclán, debe ser hasta indigno para los ojos de unos cuantos voceros mediáticos que ven mucho menos la realidad que quien escribe estas líneas.

“El Huesca molesta a más de uno”

Por eso he llegado a la conclusión de que el Huesca molesta a más de uno, que es como ese chico nuevo que llega al recreo, hace dos regates con el balón, marca un gol y eclipsa al mejor de la clase que casualmente suele ser el que siempre culmina la jugada y se da palmaditas en el pecho diciendo: “soy el pichichi de tercero B”.

Y la cosa no queda en que el Huesca moleste: es que si protestas, encima tú eres el culpable. Si crees que es noticiable que el Huesca por primera vez supere al Zaragoza en la clasificación, venga alguien que se cree periodista, porque hace años le dieron una cámara de tele, grabó imágenes en el Camp Nou y ahora comenta partidos, te dé lecciones de periodismo y te diga que eso no es noticia.

En fin, que si haces porque haces y si no haces porque no haces, pero no se te ocurra hacerle sombra ni querer eclipsar al intocable, porque se pone en marcha la maquinaria mediática en redes sociales y te intenta desmontar el chiringuito en menos que canta un gallo. Eso, o pedir la anulación de los últimos 30 minutos de Córdoba, que el Huesca empate en lugar de sumar tres puntos y así, una semana después del derbi, también “se habrá puesto a cada uno en su sitio.”

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