¡Somos Huesca, Somos Deporte!

Juan Aguilera: un año de equilibrio

El 23 de febrero de 2016 aterrizó en tierras oscenses Juan Antonio Aguilera Núñez quien, tras superar unos días de prueba, fichó finalmente por la SD Huesca.

Hoy se cumplen 365 días desde que la SD Huesca comunicó que tenía un jugador a prueba durante 15 días procedente de la Superliga India, concretamente del Munbay City. Era un viejo conocido del fútbol español por su paso por equipos como el Leganés o el Real Murcia, club con el que jugó en Segunda División. “Mediocentro de calidad, astuto en el posicionamiento y con una virtud innata de robar balones”. Con estas premisas anunciaba la SD Huesca su periodo de prueba ante una afición expectante y algo apesadumbrada por la salida de Manolo rumbo a Osasuna.

Bar Álvaro

Apenas trascurridos 12 días, el 6 de marzo, el conjunto oscense anunciaba el acuerdo llegado con el jugador madrileño para unirse a sus filas hasta final de temporada, consiguiendo así cubrir una posición que en el fútbol moderno se ha convertido en fundamental. Y a partir de aquí empieza la historia de un jugador tan sencillo como excelente, que no solo se ha ganado el respeto de una afición sino que, a base de buen fútbol, se ha tornado en pieza imprescindible.

Si nadie entendería el Barça sin Messi, es difícil entender a esta SD Huesca sin Aguilera. Timonel y marinero a la vez se ha convertido en un futbolista clave, capaz de aportar el mayor de los equilibrios, siempre colocado, amparado en un juego fácil que aúna inteligencia y pundonor, convirtiéndose en una máquina de robar balones. Tácticamente perfecto, es la prolongación de un entrenador en el campo. Ese futbolista que todo técnico quiere para su equipo, con un trabajo menos ruidoso pero tremendamente eficaz.

2Con 135 recuperaciones en 19 partidos, el bueno de Juan promedia nada más y nada menos que 7’1 recuperaciones por partido situándose en el top 10 de centrocampistas de la categoría, tabla que lidera Ruiz de Galarreta (Numancia) con 7’7 recuperaciones por partido. En recuperaciones globales de todos los centrocampistas es Fernando Seonae (Lugo) quien encabeza esta estadística con 190 recuperaciones en 25 partidos disputados. Además, Aguilera es el segundo de la categoría en cuanto al porcentaje de efectividad en sus duelos, que es del 56% (cuerpo a cuerpo) y 68% (eéreos). Si hay algo que supone un valor añadido a todas estas estadísticas son sus pocas amonestaciones recibidas (3 amarillas) en lo que va de campeonato, dadas sus características y su posición tan expuesta con respecto al resto.

Cuando alguien habla de robos, recuperaciones, parece ser sinónimo de dureza y nada más lejos de la realidad, en el caso del madrileño son fruto de su inteligencia y colocación. Datos que solo hacen que corroborar el gran trabajo oscuro que realiza el jugador azulgrana, fuente de suministro de futbolistas como Samu Sáiz, que han encontrado en él su aliado perfecto. No solo tiene la virtud de robar, sino que cuando la posee sabe a dónde y con quiñen la debe jugar. Su dupla con Gonzalo Melero es, sin duda, una de las más sólidas de toda la categoría y el crecimiento de ambos está siendo exponencial.

Su llegada es un éxito rotundo del club y de una dirección deportiva que puso la primera piedra para que su desembarco fuera posible. Todo lo demás se lo ha ganado el jugador a pulso, quien el pasado 17 de mayo ampliaba el compromiso con el club oscense hasta junio de 2018, una noticia deseada y a la vez necesaria. El buen trabajo era cuestión de tiempo se viera recompensado.

Nacido en Madrid un 13 de septiembre de 1985, a sus 31 años ha encontrado una madurez futbolística en un club humilde. Él, que siempre parece haberse alejado de los focos mediáticos, parece haber encontrado la horma perfecta a su zapato en Huesca. 365 días dan para mucho y atrás queda su primer gol con la elástica azulgrana allá por el mes de septiembre ante el Córdoba y las lesiones musculares que tantos quebraderos de cabeza le han causado.

Ahora parece haber alcanzado ese equilibrio que dan los años y la experiencia. Un año da para mucho y sin duda alguna el poso dejado por Juan tiene regusto a cuajado, a bueno, a bien hecho. Aquel ’23F’ será recordado en Huesca no por el intento de golpe de Estado de antaño (que también), sino por la llegada de un mariscal que, lejos de sembrar dudas, arrojó una luz de buen hacer y esperanza. Este es Juan Aguilera, con el equilibrio por bandera.

Dale a Me Gusta para estar informado de la última hora y de los contenidos de este medio

Suscríbete a nuestra Newsletter | ¡Es GRATIS!
Apúntate aquí para recibir las últimas noticias en tu correo cada mañana. ¡No te pierdas nada!
Puedes cancelarla en cualquier momento
Comentarios