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Cosas que me ponen triste

Permítame querido lector, compartir algunas cosas que me entristecen, con el Huesca y el mundo del fútbol como protagonistas de esta tristeza que me apena mientras le doy vueltas a la cabeza al último mes y medio.
El Córdoba venció al Huesca en el Alcoraz (0-2) | Foto: C.Pascual
El Córdoba venció al Huesca en el Alcoraz (0-2) | Foto: C.Pascual

Me entristece mirar los últimos seis partidos y ver que el Huesca sólo ha sacado 3 de los 18 puntos en liza, y lo peor de todos, es que de los 15 perdidos, no puede decirse que hayan sido por factores externos, por mala suerte, por cosas del fútbol. No es mentira que en Soria el arbitraje fue malo, muy malo, que ante el Córdoba le negaron al Huesca un gol legal que podría haber cambiado las cosas, sin olvidar tampoco que penaltis como el que silbaron favorable a los azulgranas ante el Bilbao Athletic se pitan muy pocas veces. Así que de los últimos seis partidos, el Huesca ha perdido justamente cinco, y nada puede objetarse al respecto.

Me entristece pensar que lo del Nástic fue un espejismo, un oasis en el desierto que se esfumó tan rápido como vino, con 10 de los protagonistas sobre el césped y solamente una variación de un domingo a otro, la metamorfosis fue desgraciadamente brutal. El Huesca rápido, que jugaba con criterio, que era solidario, fuerte mentalmente y con las ideas claras que vimos ante el Nástic, se diluyó como un azucarillo cuando encajó el primer mazazo provocado por un error propio y fue incapaz de levantarse. ¿Por qué? ¿Por qué un Huesca que había controlado aceptablemente a un rival más preocupado en el juego físico que otra cosa, y que había demostrado que podía lastimar al rival se cae a las primeras de cambio? ¿A qué es debida esa metamorfosis, esa psicosis colectiva que hace que las virtudes desaparezcan en detrimento de los defectos? ¿Por qué el Huesca que es solidario cuando todo le va de cara es incapaz de ser un bloque compacto en las malas y apela a la épica y a los individualismos para arreglar lo que el propio Huesca ha regalado?

“El Huesca que vimos ante el Nàstic se diluyó como un azucarillo”

Son preguntas que me asaltan no solo tras el último partido, sino que es una tónica habitual de todo el año, y desgraciadamente ni es nuevo, ni se pone remedio a esto. Me entristece la actitud de Anquela en los partidos, más preocupado y predispuesto de señalar los errores de sus jugadores en lugar de arengarles para que no cometan los errores. Hay una pérdida, un pase mal dado, una cobertura mal hecha, y la reacción del técnico con sus aspavientos perjudica mucho más que favorece, a los datos y pruebas me remito.

También me apena que el único recurso cuando el equipo pierde sea, quitar jugadores defensivos para sacar jugadores de ataque. Llevar 500 partidos en un banquillo debería servir de algo más que siempre el mismo recurso, con el doble agravante de que por más futbolistas ofensivos que tengas no resulta efectivo siempre, y que dos futbolistas de idéntico perfil, si juegan paralelos, no conseguirán otra cosa más que estorbarse entre ellos. Me da mucha pena ver que los jugadores que salen del banquillo, lo único que le aportan al equipo son piernas frescas, y que todo lo demás, no mejora lo que hay sobre el césped, pero eso desgraciadamente ahora mismo no tiene solución, la plantilla es la que es.

Hubo constantes interrupciones durante el Huesca - Córdoba | Foto: C.Pascual
Hubo constantes interrupciones durante el Huesca – Córdoba | Foto: C.Pascual

Me entristece el egoísmo y fariseísmo del colectivo de jugadores de fútbol que simulan una lesión, una agresión o pierden el tiempo deliberadamente. Florin se acostó durante un par de minutos en el césped como si una cama en la UVI del hospital San Jorge fuera la única solución a sus problemas. En la primera parte, Nagore exageró y provocó una amarilla a un rival cuando este último casi no le había rozado. Esta trampa, esta maldita mentira que no hace más que confundir a los colegiados, excitar al público y poner más nerviosos si cabe a los futbolistas es asquerosa, y nadie le pone freno.

En la AFE están más preocupados de que los jugadores cobren sus contratos que pasan por alto cosas como esta que parecen tonterías pero no lo son, y el estamento arbitral, que sale engañado, burlado y perjudicado, en lugar de descontar 10 minutos en cada partido, se apunta también aesta moda y sin quererlo, son cómplices a la misma vez que víctimas. Ya les digo yo, que si los partidos duraran 100 minutos en lugar de los pírricos 93, con un añadido calculado ya de casa, no pasarían estas cosas.

Lo del fingimiento y el teatro es harina de otro costal. Hace solo 20 años el fútbol era mucho más noble y no estaba tan manchado de futbolistas teatreros y embusteros en su juego. Parece que si no me aprovecho de engañar al árbitro o de provocar a un rival que tiene amarilla, no exprimo todas mis opciones de victoria, me van a perdonar pero no puedo con eso. Finalmente, cuando llego a casa y mi cabeza dando vueltas por la metamorfosis de este Huesca que muchas veces no entiendo, llega un rayo de esperanza: un futbolista, del Leganés en este caso, pide perdón públicamente a su afición por un error que le cuesta un gol en contra, y eso, me reconcilia en parte con este mundo del fútbol hasta que pienso que eso, en el Huesca no pasa.

“Faltando 8 jornadas me niego a dar por muerto al Huesca”

Figueroa marcó un gol en dudoso fuera de juego | Foto: C.Pascual
Figueroa marcó un gol en dudoso fuera de juego | Foto: C.Pascual

Ya no es el hecho de que un futbolista azulgrana pida perdón por algún error cometido, sino que en los últimos 10 años, no he leído públicamente a nadie decir: “perdón por esto, perdón por lo otro”, y mira que he leído epístolas y encíclicas con palmadas en pecho propio, y con ataques a terceros con tal de que su cabeza se mantenga sobre los hombros. Ya ven, esta memoria selectiva de algunos me llena de tristeza porque sólo surge con el único objetivo de salvar su ego, aunque sea a costa del resto

Para terminar les diré sin duda, que faltando 8 jornadas me niego a dar por muerto al Huesca, aunque tenga los pies amputados por pegarse tantos tiros él mismo. Me niego a perder la esperanza pensando en lo que cuesta subir al fútbol profesional, porque, el Huesca tendrá defectos, muchos, pero también es capaz de sacar virtudes, y tiene 4 rivales a tiro de piedra. Por eso no pienso enterrar al Huesca, y espero que quienes pueden salvar esto, tengan la misma sensación, crean en esto y dejen para el final, las cuentas pendientes.

Necesito unos jugadores que no se doblen ante el primer inconveniente, un entrenador que construya en lugar de destruir, y una afición que aunque no sea contagiada por el equipo, apoye hasta el final y no use la indiferencia para castigar al equipo. Todo eso al final, ahora, vamos al lío de la salvación.

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