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Con la comida adecuada se tiene un mejor rendimiento deportivo

Para quienes practican algún deporte, no es necesario recordarles la importancia de la alimentación. Reducir las grasas saturadas, las bebidas gaseosas, así como los azúcares es lo fundamental para una buena salud y un mejor rendimiento deportivo. Se sabe que una dieta balanceada debe incluir frutas, verduras, granos, legumbres.

Policlinica Alto Aragon POST

La banana

Entre las frutas una de las elegidas es la banana que tiene unas cien calorías cada una y aporta azúcar fácil de digerir, así como electrolitos naturales. Además de aportar potasio que evita calambres y espasmos musculares. También contiene sucrosa, frustosa y glucosa que dan mucha energía instantáneamente.

También las bayas como las frambuesas, moras, arándanos, cerezas son muy beneficiosas por ser ricas en vitaminas A, C y E ayudando a preservar la fuerza muscular con la edad.

Verduras

De las verduras, si bien todas son recomendables porque aportan vitaminas y minerales; para un deportista las mejores son las crucíferas como el brócoli, la coliflor y la col porque poseen antioxidantes y fibra.

Quinua

La quinoa es la “la estrella” de los granos recomendada para una dieta deportiva. Su principal característica es que tiene el doble de proteínas que cualquier cereal tradicional. Tiene grasas buenas; vitaminas B, C, E; carbohidratos como el almidón que ayudan en la digestión, minerales. Y además tiene los 8 aminoácidos esenciales que se necesita para conseguir un músculo puro y recuperarse de entrenamientos fuertes.

Legumbres

En cuanto a las legumbres las más recomendadas son las lentejas, los porotos en sus diversas variedades: mung, aduki, pallares, de manteca, rojo, negro, etc. Son las que consumen todos los atletas que son vegetarianos porque su alto contenido de proteína vegetal y minerales. Tienen una gran cantidad de fibras y no poseen grasas saturadas.

Los frutos secos son parte de una dieta deportiva balanceada por tener proteínas y grasas saludables. Asimismo son fáciles de digerir y equilibran el azúcar en la sangre al combinarse con los hidratos de carbono.

Nuez

La nuez aporta una gran cantidad de fibra y magnesio. Otra posibilidad son la almendra, la  castaña y el maní. Pero en todos los casos hay que hacerlo con prudencia porque aportan muchas calorías.

Pasta sin relleno

Si bien es preferible consumir el grano entero y no refinado, las pastas fabricadas a base de harinas de grano aportan una gran energía antes de practicar un deporte.

Lácteos y carne

Ambos son controvertidos ya que algunos dietistas no los recomiendan, mientras que otros sostienen que son convenientes.

En este caso sugieren entre los derivados de la leche, al yogurt e inclusive la leche chocolatada porque beneficia los entrenamientos intensos, por su contenido de proteínas y carbohidratos. Además de que la cafeína del chocolate dilata y relaja los vasos sanguíneos, ayudando a que la sangre que contiene oxígeno llegue a los músculos más fácil y rápidamente.

Otros especialistas desestiman todo tipo de lácteo y sostienen que las únicas carnes recomendables son las de salmón de Alaska y en algunos casos, el pollo orgánico.

El salmón de Alaska es una importante fuente de ácidos grasos de omega-3 de origen animal y de antoxantina y otros antioxidantes, fundamentales para un buen desempeño atlético.

En cuanto al pollo debe ser alimentado a pastura y sin ningún tipo de antibióticos. También se recomiendan los huevos orgánicos de gallinas criadas con pasturas ya que tienen muchas proteínas.

En lo que todos coinciden es en la bebida fundamental: el agua.

El agua

Aunque no lo parezca, es un alimento ya que contiene nutrientes como los electrolitos que se pierden cuando se transpira durante una actividad física.

Es bueno consumirla sola, entre dos o tres litros por día. Aunque ahora a través de investigaciones se ha llegado a la conclusión que tampoco se debe ser tan estricto. Puesto que también se la ingiere a través de otros alimentos como las verduras y frutas.

Por supuesto que hidratarse es fundamental, ya que la deshidratación por muy pequeña que sea, genera desconcentración, debilidad, dolor de cabeza, alteraciones cardiocirculatorias e irritabilidad.

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