Diario online deportivo
Sportevento PORTADA

Análisis del Alavés 1-0 Huesca: Morillas en banda y Samu Sáiz, de nuevo, como revulsivo

6
La SD Huesca claudicó en Vitoria a pesar de salir con cuatro atrás. Sin embargo, el enésimo cambio de esquema no fue suficiente para que el Huesca no se fuera de vació y ya pisa la zona roja.
anquelotti
Juan Antonio Anquela en El Alcoraz esta temporada | Foto: La Liga.

No fueron cinco sino cuatro los zagueros con los que saltó el Huesca a Mendizorroza. Por vez primera desde que llegara Anquela al banquillo azulgrana, salvando el encuentro copero de ida ante el Villarreal -en el que no se sentó- y su primer partido liguero frente al Mirandés, siempre la defensa de cinco hombres ha sido primordial en los esquemas del jienense. Con cuatro hombres en línea en el centro del campo o con un trivote y dos puntas, pero siempre sin tocar los cinco de atrás. Pues en Vitoria Anquela saltó con un 4-5-1, algo que a priori pudo sorprender pero un esquema muy lógico valorando dónde y contra quién se jugaba.

Bar Álvaro

Este fue el once del Huesca ante el Alavés: Leo Franco en portería; Aythami lateral derecho, Íñigo López y Carlos David centrales y Christian Fernández lateral izquierdo; Bambock como pivote con Mérida y Camacho como interiores, con Machís en banda derecha y Morillas en la izquierda. En punta, Luis Fernández. Un claro 4-5-1 que cuando el Huesca poseía el balón se tornaba en un 4-1-4-1 con Bambock más retrasado y una línea de cuatro centrocampistas por detrás del ariete gallego.

El planteamiento inicial no daba lugar a desesperarse ni a opinar de primeras en contra del técnico, pero sí que los jugadores alineados no eran los más adecuados, como la posición de Morillas por delante de Christian. El Alavés de Pepe Bordalás pretendió llevar la iniciativa como así hizo y el Huesca replegaba con la intención de atacar rápidamente cuando el conjunto blanquiazul perdiera el balón. Una idea que no extraña, que suelen usar la mayoría de equipos en esta categoría y más cuando disputan los encuentros lejos de su estadio. Y no fueron escasas tampoco las ocasiones que llevó a cabo el cuadro oscense, pero no lo suficientemente claras como para convertirlas. Un Darwin Machís apagado -otra vez- que cuando no participa y toma malas decisiones, como así suele ser, el aficionado azulgrana se pregunta cuándo dejará de ser tan protagonista e indiscutible para el preparador andaluz, como así lo fue para Tevenet. Ya ni sus esperpénticos pero efectivos goles aporta.

Barreiro enchufó la que tuvo el Alavés, pues Leo Franco tampoco realizó ninguna parada de gran mérito. Y el Huesca caminaba hacia vestuarios, otra jornada más, por debajo en el marcador y teniendo que retocar esquema y/o jugadores para, al menos, empatar. Solamente diez minutos después del inicio del segundo acto, Tyronne entró en detrimento de Christian (55′). Más claro, agua. Era obvio que si alguno tenía que ser el primer sustituido para ir a por el partido e implantar una mentalidad más ofensiva era Christian, para que Morillas se colocara en su sitio y para que Tyronne, un atacante puro, jugara en banda.

El segundo en entrar prácticamente a su vez fue Héctor Figueroa (59′), y lo hizo en lugar de Juanjo Camacho. Ahora, en vez de tener a un mediapunta trabajador como el capitán, jugarías con dos puntas al uso siendo Luis Fernández quien retrasara ligeramente su posición en algunas opciones para apoyar a los trescuartistas. Con el ingreso del ’22’, el Huesca de Anquela pasaba a un claro 4-4-2, más standard que nunca.

Tampoco cambiaron demasiado las intenciones, más allá de que poco a poco el conjunto local iba cediendo terreno y los azulgranas ganaban metros con la intención de situarse más arriba y que el segundo tiempo se disputara cuanto más lejos del área de Leo Franco, y así ocurrió. Al fin entró Samu Sáiz (74′), que con Anquela está volviendo a tener minutos y que cada vez que toca el esférico es demandado por todos para que salga de inicio e ilusione con su talento. Cada vez queda más claro de quién sabe jugar de verdad a esto y quién no. Quedaba por ver quién sería el sustituído, y habiendo de anotar un tanto todavía, se presumía que debía de ser un zaguero. Sí, lo fue. Aythami abandonó el verde y el Huesca cambiaría -una vez más- el esquema.

Del 4-4-2 en defensa al 3-5-2 en ataque. Bambock se inscrustaba en línea defensiva cuando el Alavés atacaba y saltaba a acompañar al centro del campo con los de Anquela llevaban el balón. Entonces, Íñigo López, Carlos David y Morillas cerraban, con tres atrás. Mérida y Samu eran los interiores, con Machís y Tyronne en bandas -no intercambiaron costados- y Figueroa y Luis Fernández como pareja de delanteros. El ’22’, así como anotó el 1-2 en La Romareda y le dio un punto a la SD Huesca en Lugo logrando el 1-1, en Mendizorroza también la tuvo pero, esta vez, se marchó desviada. Fue, incluso, más clara que en las dos ocasiones comentadas anteriormente, pero el destino no podía permitirle al Huesca el lujo de que volviera a aparecer el genio sin haber frotado la lámpara. Por pasar, a penas pasó nada más, y el Huesca se derrotó a sí mismo. Comienzan los ‘match balls’.

[ad name=”Anuncio para Artículos”]

Comentarios