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El 4-3-3, arriesgado y peligroso a domicilio

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La zona mixta de El Alcoraz tras el duelo frente al Sevilla Atlético trajo consigo palabras sobre la formación del 4-3-3 y las posibilidades que existen de verlo en el Martínez Valero.

Siempre a vueltas con los esquemas, con cómo se sitúan los futbolistas sobre el terreno de juego. Del ideal 4-2-3-1 por los jugadores que se tienen, conformando Aguilera y Melero el mediocentro y Samu Sáiz la mediapunta, a la esperemos que extinta defensa de cinco y, por último, al surgimiento de la posibilidad de jugar con un 4-3-3… lejos de El Alcoraz. Un esquema que aboga por un fútbol ofensivo, que permite se produzcan situaciones de mayor combinación y que no contiene una connotación defensiva por los futbolistas que participan.

Bar Álvaro

Porque el término ‘trivote’ denota algo defensivo, donde aparecen la contención y la protección. Pero se llamará ‘trivote’ siempre y cuando los tres futbolistas que actúen ahí cumplan con dicho requisito. Un centro del campo (4-3-3) formado por un Aguilera flanqueado por Bambock y Sastre es muy distinto a que participe Melero en lugar del franco-camerunés. Pero ya no solo esto; y es que la mentalidad futbolística de los dos extremos de dicho esquema es causa-efecto de cómo pueda llegar a funcionar su medular, sobre todo sin balón. Así, con el cuero, el 4-2-3-1 de este Huesca en ocasiones se llega a convertir en un 4-3-3 estirándose Melero y apareciendo Samu por uno u otro lado, nunca fijo en el enganche. Por tanto, hay que tener en cuenta tantísimos matices que esto obliga a realizar todas las opiniones que surgen al respecto con mucho cuidado.

Amenaza espacio interior y pivote desprotegido (sin balón) | Foto: sharemythactics
Amenaza espacio interior y pivote desprotegido (sin balón) | Foto: sharemythactics

Entonces, solo queda tirar de hemeroteca. En el 4-3-3 utilizado por Anquela en Córdoba y que probablemente se repita (a mi pesar) en Elche, Sastre fue el interior derecho y Samu Sáiz el extremo izquierdo. Aquí hay que tener en cuenta dos cosas: la posición que ocupa el futbolista más desequilibrante del equipo y el punto en contra que supone hacerlo fuera de casa. Un rubio tan desplazado a un costado y en un estadio ajeno comporta que vaya a tener pocas opciones de contactar (en condiciones) con el balón. Y luego, que Samuel no posee la mentalidad defensiva necesaria para competir en esta formación a domicilio. Fíjense en lo que le ocurre al Barcelona con este esquema, que es el suyo de siempre, en un centro del campo muchas veces no lo suficientemente competente con balón y cuyos delanteros (la MSN), por descontado, no poseen la antes mencionada y tan importante mentalidad defensiva cuando los suyos no manejan la posesión.

Todo ello, volviendo al Huesca, contrasta con lo que pronunció Aguilera tras el encuentro frente al filial Sevillista, cuando afirmó que “en los partidos fuera de casa tenemos que fortalecer el centro del campo porque allí toca sufrir y tenemos que puntuar. Creo que el equipo, defensivamente, con otro sistema (el 4-3-3 que nos ocupa) está más a gusto”. Pues precisamente a gusto no estuvo el Huesca en El Arcángel, prácticamente en ningún momento. Y, por lógica, si se desea fortalecer el centro del campo, en el 4-3-3 se juega con un mediocentro, dos interiores y dos extremos, mientras que en el 4-2-3-1 se hace con dos mediocentros, un mediapunta y dos hombres de banda menos ofensivos que los extremos del primer sistema, por lo que lo de “fortalecer” no se consigue. Otra cosa sería el 4-5-1, que es lo mismo que el 4-3-3 pero en el que la mentalidad (y posicionamiento) de los extremos es más defensiva. Ahí, Samu Sáiz, no entra.

Espacio interior controlado y pivote seguro y protegido (sin balón) | Foto: sharemythactics
Espacio interior controlado y pivote seguro y protegido (4-4-2 sin balón) | Foto: sharemythactics

Y el propio Aguilera sufre, como ocurrió en la primera mitad de Córdoba. Porque una vez el equipo local, que se presupone llevará la iniciativa y que interntará atacar mediante balón, supere la medular rival (la azulgrana, es decir, a los interiores Sastre y Melero), el bueno de Juan se encontrará mucho más desprotegido y amenazado que si el Huesca se situara con un doble mediocentro, el de sus formación táctica ideal. En conclusión, en 4-3-3 el Huesca defiende con 7 futbolistas (o 6), mientras que si forma con el 4-2-3-1, lo hace con 8 (o 7), por lo que lo de protegerse o defender mejor, se cae. El conjunto de Anquela debería afrontar con el mismo esquema (4-2-3-1) todos sus encuentros, siendo la intención inicial lo que se modifique, es decir: abogar por atacar con el balón desde el principio formando abiertos, o mantenerse en un bloque fuerte y junto, o meterse atrás y cerrar espacios interiores, etc.

Pero, que no varíe el esquema porque, a la hora de tener el balón y según lo explicado, hay futbolista que no podrían rendir a su nivel y, sin el esférico, el equipo en general sufriría más al permanecer más expuesto que de costumbre. Sería un error, por tanto, que el técnico jienense apostara por volver a formar con el El Arcángel, y quedaría por ver qué futbolistas alinearía, regresando a priori Sastre y sabiendo que ni a Vadillo (por rendimiento) ni a Samu (por potencial) los puede quitar. Y, esto, se volvería en contra de los azulgranas, poniendo en serio riesgo el control del partido y, sobre todo, la posibilidad de puntuar en el mismo.

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