A orillas del Bidasoa se levanta Irún, tierra fronteriza hispano-francesa y origen de Ander Ugarte. El balonmano vivió allí una época gloriosa. En la temporada 1994-1995 tocó el cielo con una Copa de Europa para presidir sus vitrinas donde le esperaban una de Liga, dos de la Copa del Rey y otra de la Copa Asobal.
Ander Ugarte | Foto: sporthuesca.com - C.Pascual
Ander Ugarte | Foto: sporthuesca.com – C.Pascual

El hoy pivote del Bada Huesca pronto entró en el carril del balonmano. A los 4 años ya iba al Arteleku. Un polideportivo de referencia. La época del gran Bidasoa la tiene grabada a fuego. Sonríe con una mueca de orgullo y no es para menos. Él la vivió desde la grada. Con sus 60.000 habitantes, Irún siempre ha visto buen balonmano. Y también ha formado a grandes jugadores. De allí son los Aginagalde, Peciña, Jon Azkue, Iker Serrano, Etxaburu y quien fuera gran pivote del BM Huesca como Raúl Bartolomé, entre otros, y el extremo Aramburu, que también jugó en el BM Huesca. “La única explicación a tantos jugadores y de tanta calidad es que se trabaja bien la cantera”, precisa el vasco.

Ugarte lleva el balonmano en su ADN

Su tío José Cortés formó parte del Bidasoa. Su padre, José Miguel, también jugó, pero no como profesional. Sus primos y muchos de sus amigos tienen en el balonmano su deporte de referencia por lo que la derivada en él era clara.

Como juvenil salió del Bidasoa, de Irún, para recalar en el segundo equipo del Ademar León donde estuvo tres años. Entrenó y jugó con el primer equipo con el que también tuvo minutos en Asobal y Champions. Dejó León para tener más protagonismo en Asobal. Y fichó por Antequera. Cuando llegó la opción de progresar no se lo pensó. Después recalaría en un Bidasoa cargado de ilusión y con el sueño de recuperar, poco a poco, el nombre que tuvo. Pero se truncó la vuelta al glorioso pasado.

Llegó a Huesca con 24 años

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Foto: sporthuesca.com – C.Pascual

Con 24 años, Ugarte llegó al Bada Huesca atraído por ese cuarto puesto conseguido en la anterior temporada en la Asobal, que le dio billete para jugar la EHF. Era el complemento perfecto a Eloy. Minutos de calidad para dar recambio al alicantino. Firmó con el ánimo de mejorar tanto en ataque como en defensa. La lesión de Eloy le ha dado casi todo el protagonismo en los 6 metros. Y cumple con creces. Desde el cuerpo técnico solo hay palabras de elogio para el vasco que tiene por delante una campaña más con carácter opcional y el club está por la labor de que siga. El próximo 15 de mayo es la fecha estipulada para que Ugarte siga, siempre que ninguna de las dos partes diga lo contrario. “Yo espero seguir”, afirma.

Si un pivote vive de la calidad de un central, en Huesca ha encontrado en Abraham Rochel una mina. “La experiencia que tiene, lo que sabe de balonmano, se nota. Y el tiempo que no ha estado sobre la pista ha pesado mucho”, explica. De momento, el pivote firma un 74% de acierto desde los 6 metros, la pasada campaña el 70%. Su técnico no ahorra elogios para el vasco. Seguro de su potencial y de que tiene un amplio margen de progresión, José Francisco Nolasco acentúa, además, su papel como pegamento en el vestuario.

Ugarte: “Este año hemos perdido la oportunidad, además, de la Copa del Rey para estar allí arriba”

Ambicioso como todo jugador que se precie y consciente de que el equipo tiene mucha más calidad de lo que dice su puesto en la tabla, Ugarte no esconde cierta amargura por estar peleando por la permanencia en vez de por los puestos nobles de la tabla. Las lesiones pronto descosieron al siete altoaragonés. Y su juego ha desembocado en una montaña rusa. Sin embargo, la sensación del equipo ahora, cuando ha recuperado a casi todos sus jugadores, es que va a faltar calendario. “Este año hemos perdido la oportunidad, además, de la Copa del Rey para estar allí arriba”, dice con cierta amargura.

Estudiante además de deportista

Estudiante de Derecho en la Uned defiende la necesidad de compaginar el deporte de elite con la formación académica. Su adaptación a Huesca fue rápida. Comparte piso con Ezequiel Torres y Carlos Molina. “Con Carlos había coincidido en las secciones inferiores de la selección y con Ezequiel, al ser el preparador físico del equipo –lo dice con una sonrisa- tenía un poco de miedo al principio, pero luego todo bien”. De su tierra destaca no solo la gastronomía, también un paisaje donde se mezcla el mar con la montaña y la cercanía a San Sebastián, Fuenterrabía y las Landas, en Francia. Mantiene su cuadrilla del colegio Toki-Alai (Sitio feliz) donde estudió, unos 14 amigos, y el caserío de su abuela, cerca de Irún, es su particular sociedad gastronómica. Ya se sabe; no hay vasco que se precie que no se reúna en torno a una buena mesa.