Voy a confesar que el domingo fui a El Alcoraz con miedo: miedo a lo que pudiera hacer el Nástic, miedo a que apareciera el Huesca dubitativo, ansioso y nervioso de Tudela o del último partido en El Alcoraz ante el Bilbao Athletic. El primer tiempo disipó mis miedos y pedí perdón internamente por no confiar lo necesario en un equipo que nunca ha fallado en los momentos realmente importantes. 

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Salida al césped de los jugadores de ambos equipos | Foto: sporthuesca.com – C.Pascual

El domingo le espera al Huesca un partido de pico y pala, de dosificar esfuerzos y de intentar mantener el nivel y la tensión. 90 minutos o quién sabe si unos minutos más. Con lo parejos que parecen los dos equipos, el partido tiene tintes de quien juegue más y mejor a la lotería, se acabará llevando el premio. Soy de los que antepone la actitud al fútbol, la cabeza fría a la brillantez, sobretodo en estos partidos donde te juegas mucho y cualquier error te condena.

“El domingo le espera al Huesca un partido de pico y pala”

Tras lo visto el domingo, puede que el Nástic tenga la ventaja de local, y un punto físico más a su favor, pero al Huesca lo vi mejor de coco y eso me lleva a ir sin miedo al partido de este domingo. Pero si por cualquier circunstancia sale cruz en la moneda y el Huesca pierde, que nadie baje los brazos ni pierda la cabeza. Habrá que pelear más y el camino será más duro, pero a mí personalmente eso no me asusta. Porque creo al cien por cien en Tevenet, en lo que transmite y en lo que plasma sobre el césped, y en los jugadores que transmiten seguridad, confianza en sí mismos y en el colectivo, aunque como humanos que son, algunas situaciones se lo pongan complicado.

Permítanme jugar con la ironía para terminar: Sergio Brau el domingo tiene en el Huesca “confianza ciega”.