El Huesca ha dado esquinazo al mal fario que le atormentaba desde el descenso en las marismas de Huelva. Dentro de menos de dos meses puede estar celebrando el regreso a Segunda A. El escenario tras el 0-3 de Getafe remite a los tiempos felices de los inicios de este proyecto, a aquellos primeros pasos que nacieron entre ilusiones e incertidumbres y condujeron hasta Écija. Tantas cosas han sucedido desde entonces que resulta imposible afrontar el presente con el mismo asombro e idéntica candidez.

Camacho trata de controlar un balón. | Foto: Carlos Pascual.
Camacho trata de controlar un balón. | Foto: Carlos Pascual.

Líder, solvente y regular, el equipo azulgrana se maneja con puño de hierro en el grupo 2. Y, sin embargo, el proyecto de Luis García Tevenet no provoca una adhesión plena. No ha prendido la llama que sí encendió el Huesca de Villanova y Onésimo. ¿Por qué? Después de cinco años en la categoría de plata, aquella pérdida descabalgó a muchos que se sumaron cuando los actuales gestores levantaron el edificio sobre un páramo y a quienes no les motivan unos rivales varios escalones por debajo en nombre y tradición. De Real Zaragoza, Betis y Real Sociedad a Socuéllamos y Leioa. Una base de más de 2.000 abonados no se acompaña del favor constante del aficionado medio, que considera elevados los precios de las entradas. Y al club le cuesta ofrecer una imagen de simpatía y proximidad en una ciudad de apenas 53.000 habitantes.

Factores a los que el equipo se está sobreponiendo. En este sentido, uno comprende las promociones para atraer más público, a menudo impopulares. La entidad reclama a aquellos que no se decidieron a prestar su apoyo en verano para los tres últimos compromisos como locales. Son días y horas en los que el corazón jugará un papel tan importante como las piernas. Las cabezas y las carteras no siempre convergen. Una petición a la que acompañan los números de un equipo intratable en El Alcoraz y cada vez más seguro a domicilio. No se trata de un grito en el vacío del que solo sobrevive el eco.

A falta de los Rodri, Sorribas, Robert y Torreta, aleación irrepetible de talento, implicación y carisma, aparecen hoy los Dani Jiménez, Carlos David, Manolo, Tyronne o José Gaspar, ejemplares en su adaptación al medio, compromiso y con un rendimiento incuestionable. Ejerce como bisagra entre las dos épocas un Camacho con plaza fija en el libro de oro de la Sociedad Deportiva Huesca. Las comparaciones son odiosas, sí, salvo cuando se resuelven a favor de la parte interesada. ¿Es este equipo mejor o, al menos, similar al de 2008? El juicio inapelable se celebrará dentro de unas semanas.

Los azulgranas se encuentran a seis jornadas y 18 puntos de apuntalar la primera plaza. Cabe pensar en este éxito como asumible, que no asequible, para un equipo que se muestra unido y que es el primer convencido en que puede conseguir el éxito el próximo 31 de mayo. Ayuda asimismo la figura de Tevenet, un entrenador con un respaldo dentro y fuera con el que no se contaba en el Huesca desde hace eones. Los futbolistas asumen con naturalidad la presión de borrar dos años de sinsabores. Será más fácil con unas gradas a la altura del líder.