Galindo y Santacana durante un descenso. Foto: Marcus Hatmman
Miguel Galindo y Jon Santacana, la pareja más laureada del esquí español hace la pretemporada en Saas-Fee (Suiza) con el objetivo de seguir en lo más alto. Sus dos retos en el horizonte próximo y lejano: el Mundial de Italia y los Juegos Paralímpicos de 2018, en Corea del Sur.

El aragonés Miguel Galindo y el vasco Jon Santacana conforman la pareja más laureada del esquí alpino español. Sus ‘oros’ se acumulan y no se cansan de ganar. Ya han firmado el primer puesto en siete campeonatos del mundo. La temporada de invierno lapreparan desde hace unas semanas y se encuentran ajustando su sincronía sobre las pistas en los alpes suizos, en Saas-Fee, con sede en Casa España, el refugio estos días de muchos clubes españoles que realizan la pretemporada sobre glaciares. La premisa de Santacana/Galindo es ir sincronizados a la milésima. Galindo marca el descenso para que Santacana le siga a ritmo de campeón. Ya lo cantó Juan Luis Guerra: “Yo soy satélite, tú eres mi sol”. A los 8 años diagnosticaron a Santacana una enfermedad degenerativa que le redujo la capacidad visual a un 8%. Miguel Galindo se calzó unos esquís a los 3 años. Tras cerrar su periplo con el equipo nacional, el aragonés se unió a Santacana y no han parado de descender.

Los mundiales de Italia del próximo año -Tarvisio, del 20 al 29 de enero- y los Juegos Paralímpicos de Corea del Sur de 2018 -del 9 al 18 de marzo- son los objetivos más marcados en su particular calendario competitivo. “Es la segunda vez que nos concentramos aquí, en Casa España, y la verdad es que todo muy bien. Es un campamento base donde tenemos todo el material y hace más fácil toda la logística”, explica Santacana. El convenio firmado entre la Federación Española de deportes para Ciegos (Fedc) y la Rfedi en 2015 es lo que permite que Santacana y Galindo puedan hacer allí una pretemporada de 50 días de entrenamientos, entre el 16 de julio y el 30 de noviembre.

Con tantos primeros puestos, siguen con hambre por conseguir nuevos títulos. A favor juega la motivación. “Vivimos las cosas de otra manera. La competición, siempre es diferente. Al principio era más apasionada, más loca incluso. Ahora conocemos más los circuitos y a los rivales, aunque van saliendo nuevos. Lo que antes era más pasional, ahora es más profesional. Lo vivimos de forma más relajada, aunque es en las competiciones donde más disfrutamos”, explica Santacana. La pareja lleva junta 14 años. Empezaron en otoño de 2002. “Venía de estar compitiendo en el equipo nacional de esquí y lleva me lo propusieron era un reto. Me acuerdo perfectamente el día que conocí a Jon. Llevaba dos años ya en el paralímpico y un alto nivel de esquí. Juntos, hemos descubierto y probado cosas para llegar a lo más alto”, recuerda Galindo.

Su buena relación es dentro y fuera de la pista. La coordinación es clave en sus descensos y la explicación solo tiene una coordenada: horas de entreno. Nada se puede hacer sin una dedicación exhaustiva. “somos de las parejas que más cerca esquía uno de otro”, explica Galindo. “Hemos aprendido a ver cuál es la mejor distancia para anticipar todos los movimientos de Miguel. Y no es nada fácil ir a la velocidad que vamos y tan cerca –por encima de los 100 kilómetros por hora-. Es lo espectacular cuando se nos ve”, explica Santacana. Miguel no se considera ni guía ni piloto de Santacana. “Soy una parte del equipo que formamos. Los dos ganamos y los dos perdemos”, zanja. Y es que las victorias, las derrotas y los controles antidoping son para los dos.

Un componente que tienen que tener en cuenta en cada carrera es la luminosidad. A Santacana le van mejor los días nublados, cuando la luz es plana. Respecto a la nieve cuanto más dura y lisa esté la pista mejor, porque Jon no ve el relieve. “En alguna competición, cuando ha nevado mucho y la nieve está blanda y hay baches yo me puedo meter en una curva, pero a él le puede sorprender y el riesgo de accidentes y de lesiones es grande”. Respecto a sus esquís, Santacana reconoce que es un poco “maniático” respecto al trabajo de su ‘skiman’, aunque también da confianza porque, Hilario, su ‘skiman’ “lo hace perfectamente bien y también es parte del equipo”.

En el portón de salida repasan mentalmente cada descenso, saltan, mantienen el contacto por bluettooth y ganan. Y así, temporada tras temporada… aunque reconocen que en el circuito cada vez hay más parejas que optan a ser mejores que ellos cuando el primer puesto se decide en décimas.