En las últimas jornadas, la positiva irrupción del joven jugador madrileño está siendo una constante en los cambios de Anquela. Contra el Girona, Samu entró al terreno de juego de El Alcoraz en el minuto 65 y dio aire fresco al equipo oscense.
Samu Sáiz durante el partido del GironaFoto: LFP
Samu Sáiz durante el partido del Girona | Foto: LFP

La explosividad y la velocidad; la técnica y la visión de juego; el desequilibrio desde la mediopunta. Samu Sáiz es sinónimo de peligro en área visitante ya sea tanto en jugada individual como colectiva. Su ya habitual cambio a mediados de la segunda parte, junto al del canario Tyronne, sirve para que el Huesca se desmelene y empiece a preocupar al equipo rival.

Con él, Mérida no tiene tanta importancia en la creación, tiene una ayuda permanente, mientras que Machis deja de ser la principal arma azulgrana. El canterano del Atlético de Madrid baja a recibir y es capaz de conducir el balón hasta el área visitante él solo, como ya demostró en Tenerife, en una jugada maradoniana que empezó en la medular y terminó disparando fuera desde dentro del área tras sortear a varios rivales. De esta forma puede atraer a más defensas y permitir que el extremo venezolano y el resto de sus compañeros se aprovechen de esta situación.

Prácticamente no contó para Tevenet y tampoco disfrutaba de muchos más minutos con Anquela en sus primeros partidos como entrenador de la SD Huesca. Hasta Lugo. En tierras lucenses cambió la suerte del madrileño. Samu salió por Iñigo López en el minuto 81 en una sucesión de cambios ofensivos de Anquela. Con él en el campo, el Huesca consiguió el merecido empate a uno. Después contra el Alavés, entró en el minuto 74 por el ex-lateral Aythami Álvarez mientras que en el encuentro del Albacete en El Alcoraz, sustituyó a Arruabarena a falta de nueve minutos para el final. En Tenerife, entró en el ’74 y volvió a ser pieza clave en la igualada oscense.

En el último partido contra el Girona, la expulsión del central Lejeune en el 61′ hizo que Anquela reaccionara antes e introdujera a Samu Sáiz tan solo cuatro minutos después, en el 65′. Ese cambio, combinado con la inferioridad numérica del equipo catalán, hizo que el Huesca se lanzara al ataque y gozara de claras ocasiones de gol con las que haber podido empatar el choque y sumar un punto importante tras los pinchazos de sus rivales más directos.