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Salvador, segunda en Revelstoke

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La freeride de snowboard de Biescas Ana Salvador regresa de la British Columbia con una segunda plaza y se prepara ya para volver a la competición en Austria

Ana Salvador ha regresado de Canadá con más fuerza para alcanzar ese objetivo de estar en el Top 5 del Freeride World Tour de snowborad. La rider de Biescas afila ya sus tablas rumbo a Austria. Es la próxima parada del exigente calendario. Descansa en su retiro del Valle de Tena antes de volver a la competición en el Big Mountain Hochfügen 4*, que en la pasada edición ganó Manuela Mandl, y que se podrá ver por internet. Descansa es un decir. Sus montañas están cargadas de nieve y para quien el manto es pura vida tampoco hay mucho tiempo que perder. Hay que seguir manteniendo la tensión, entrenar, impartir clases de snow en Formigal y seguir atendiendo su tienda.

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La prueba de Revelstoke, en British Columbia (Canadá), de categoría cuatro estrellas, sirvió para retomar la competición. Le ha dado un buen puñado de puntos. Cerró 2.016 en lo más alto. Las Leñas, en la Patagonia argentina, la puso en bandeja el primer puesto del Freeride World Qualifier que ahora defiende. La rider suma en estos momentos 4.000 puntos (1.450 por los dos segundos puestos de Revelstoke y Roldal (Noruega) y los 1.100 del primer puesto de Los Penitentes con categoría tres estrellas). La clasificación final se dirime con los tres mejores resultados del calendario.

La competición le llevó a entrar en la final desde la segunda posición obtenida en la semifinal que también gobernó la que a la postre fue la vencedora, Michelle Locke. Y su satisfacción fue (casi) absoluta en esta primera inmersión en la competición norteamericana, contra riders que no las tenía tan analizadas como en la división Europa/Oceanía. El primer día quedó cerca de Locke y en la final, aunque obtuvo la mayor puntuación, por unas décimas “me ganó mi compañera Michael Locke”, desliza con su sonrisa tan característica. “La montaña de Revelstoke me ha fascinado. Es totalmente salvaje. Se trata de una estación muy pequeñita. Tan solo tiene tres sillas. Y tienes muchas canales, bosques y mucha nieve. Ha sido un disfrute máximo”, explica.

La competición es mirar la montaña y observar la mejor línea de descenso para adaptarse a cada forma de snow. Los jueces tienen una visión general de la línea y puntúan en función del control, la velocidad, los saltos y la técnica. Esa visión general es lo que establece la valoración del descenso de cada rider.

El nivel competitivo de las rider norteamericanas con las del resto del mundo casi no deja diferencias, sí las líneas que tienen que descender. En Revelstoke, quizá, más freestyle lo que permite más trucos. El denominador común es ir a tope.

 

 

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