Rubén Vera, en el park de Huesca. Foto: Sporthuesca
El park de Huesca aún mantiene la esencia del BMX. Uno de sus más veteranos usuarios es Rubén Vera, otro de esos rider dueño de saltos imposibles, que a sus 35 años sigue dando guerra por rampas y paredes a la búsqueda del último truco.

Nacido hace 35 años (Almudévar, 1981), donde es masajista, Rubén Vera ha hecho de la BMX su particular forma de enfocar la vida. Eso sí, menos de lo que le gustaría, porque vivir de este deporte está al alcance de muy pocos. Espectacular, explosivo, singular, desafiante. Los adjetivos se agotan para definir la BMX donde la búsqueda de la adrenalina es una constante. Para muchos, quienes juegan con la gravedad es cosa de unos locos; otros, simplemente, los admiran y también hay quienes les admiran… con ciertas dosis de envidia. No es fácil hacer lo que hacen. En un trazado grueso, el BMX es construir piruetas con una bici de pequeñas dimensiones en un espacio apropiado para ello en el que  las rampas y las paredes mandan.

“Con la BMX estoy desde siempre. Llevo toda la vida. Empecé en Almudévar, en el monte de ‘Las crucetas’ y ya no lo he dejado. Luego me junté con unos de Huesca que también le daban a esto y aquí vivimos nuestro sueño: saltar con la bici”, narra. Su teatro de operaciones es el park que hay en la zona de los multicines de Huesca capital. Una suerte de rampas, módulos y paredes donde dar rienda suelta a la imaginación en la búsqueda de trucos a cada cual más espectacular. Este espacio urbano vio la luz hace trece años y sus rampas son desde entonces testigos mudos de grandes proezas… y más de un ‘castañazo’.

Si hay algo que cose este deporte es la adrenalina. Lo reconoce Rubén de forma tajante: “Es lo que nos va”. “Lo que engancha es que cada día haces cosas diferentes y ves que progresas. Eso te incita a ir cada día más arriba, sin tener miedo a nada”, subraya. Con su bagaje imprime a cada frase absoluta seguridad. Quizá producto de que en la BMX la duda es sinónimo de caída. Aquí hay que tener las cosas claras. Desde que sales de la rampa y hasta que terminas el truco, cada uno con un nombre. “La duda es caída y no son ninguna broma”, asevera.

Lejos de entrenar en piscinas con espuma para reducir los accidentes a cero, aquí no toca otra que aprender a base de caídas. Hay que medir lo más perfecto posible. Estrechar al máximo el margen de error. Quizá por eso la progresión es tan lenta como segura. Para cada nuevo truco, la protección, más allá del casco, es una necesidad en los rider. “Cuando vas fluido y sabes que no fallas nunca con unos trucos igual solo llevas el casco”, matiza. En Huesca es un deporte algo menos que minoritario. para muchos ha sido escuela de rider que han escapado a otras derivadas de la bici como son el descenso y el enduro.

El park de Huesca no es exclusivo de la bici. Se combina también con el patinaje. Muchos chavales se acercan, preguntan y se interesan por un deporte donde el control es básico y en el que las grandes ciudades tienen una legión de seguidores con menores que hacen auténticas diabluras sobre unas monturas singulares, aunque como todo en la vida está en constante evolución lo que supone precios para todos los bolsillos. Rubén y otros como él son instructores espontáneos. “A quien pregunta y se interesa le echamos una mano”, señala.

El park de Huesca surgió tras una recogida de firmas dirigidas al Ayuntamiento. “A fuerza de ser pesados –reconoce- y reunirnos con el alcalde lo hicieron. Es un park que está muy bien. No tiene nada que ver con los de las grandes ciudades, pero no hay queja alguna. Para Huesca es un tamaño bueno, aunque nos gustaría que lo cuidaran más. Ha habido años en que incluso hemos pedido que para pintarlo nosotros no nos multaran”.

Estados Unidos es la raíz de este deporte y ha seguido la pista de los más grandes desde temprana edad como quien hoy es una leyenda como es David Mirra que falleció este 2017 cuando tenía 41 años y Matt Hoffman. España está muy fuerte en el panorama internacional. Hay ‘riders’ de mucha calidad. Hace unos días, el madrileño Sergio Layos ganó en Sidney (Australia) una de las competiciones más importantes del mundo del BMX y en Pamplona Courage Adams es otro de los grandes.  Otro de los referentes es el malagueño Rubén Alcántara, todo un veterano.