El tudelano, que sabe no es pieza clave en el equipo este curso como sí lo fue la temporada pasada para lograr el ascenso a Segunda, volvió a tener minutos seis semanas después.
Íñigo Ros sustituyó a su compañero Fran Mérida en Butarque | Foto: C.Pascual
Íñigo Ros sustituyó a su compañero Fran Mérida en Butarque | Foto: C.Pascual

Íñigo Ros se vistió de corto de nuevo cuando saltó al terreno de juego de Butarque en el minuto 69, sustituyendo a un Fran Mérida que un día más fue clave en la victoria azulgrana: el catalán, que disputó el choque con alguna que otra molestia estomacal, asistió a Camacho en el 1-2 y anotó la pena máxima que ponía al conjunto oscense 1-3 en el marcador.

Ros entró para sujetar el centro del campo visitante y para llenarlo del oxígeno que el Huesca necesitaba para amarrar la victoria cuando el ‘Lega’ estaba más volcado en ataque, buscando continuamente la meta de Leo Franco.

Hasta el del pasado sábado ante el Leganés, el último encuentro que había disputado Íñigo Ros con la zamarra azulgrana ante el Nástic en El Alcoraz, cuando el Huesca venció por 2-0 el 10 de abril. En aquella ocasión, Ros jugó solamente los últimos 15 minutos, y en Butarque lo hizo algo más de 22′. Desde el comienzo de la temporada, Ros ha visto como su rol en el equipo ha cambiado, siendo relegado al banquillo y la cuarta opción para Anquela en el centro del campo.

El centrocampista navarro lleva disputados 733 minutos esta temporada, repartidos en 12 partidos. En 8 de ellos ha sido titular y en los 4 restantes ha salido desde el banquillo. Ros ha sido más importante para Tevenet que para Anquela, y es que con el jienense ha jugado, en liga, únicamente cuatro encuentros y en ninguno ha partido de inicio. Estos datos contrastan con los de la campaña pasada (2014/15) en Segunda ‘B’, cuando Íñigo disputó un total de 3529 minutos siendo pieza clave para lograr el ascenso a la división de plata.

  • Fernando Escartín

    Íñigo Ros es, para mí, un jugador válido para la plantilla del Huesca. Siempre está ahí y responde a lo que se le pide, puede jugar en diferentes posiciones y un buen sustituto en cualquier momento. Quizás hay jugadores más brillantes y resolutivos, pero en un equipo hacen falta 11 titulares y un buen grupo de recambios para cualquier circunstancia que se presente.

    Ha demostrado su entrega y profesionalidad, su buen hacer y por tanto lo considero merecedor del lugar que ocupa. Y como pasa siempre, puede gustar más a un entrenador o a otro, como siempre, pero lo que no se le puede negar es su compromiso e implicación. Un jugador de los que hacen equipo, vaya.

    • Altoaragon

      Totalmente de acuerdo Fernando!!