Directo y seco. Como cualquiera de sus muchos lanzamientos a la portería rival. Abraham Rochel llegó el pasado miércoles a la Policlínica AltoAragón con la frase que iba a decir completamente labrada. El anuncio de su marcha no lo alambicó. Para qué. Sabe que han sido cuatro temporadas donde ha dejado mucho de su buen balonmano. El Palacio de los Deportes de Huesca ha disfrutado de un juego que lo lleva en los genes. Es un deportista que juega y sabe de balonmano. Parece algo de Perogrullo, pero no lo es. No todos los deportistas saben el juego que practican.

Abraham Rochel lo anunció el pasado miércoles y empleó 21 palabras: “Cuatro años para mí son más que suficientes dentro de un proyecto deportivo como para buscar nuevos retos y nuevas motivaciones”. No hizo falta entrar en más detalles. Luego, en twitter, precisó algo más. Como que se lo adelantó al presidente del club el pasado mes de marzo. Pachi Giné fue el primero en conocer su decisión fuera del círculo de hierro del jugador. Se va el central. Mejor dicho. Se irá al final de la temporada. Antes quiere dejar al equipo en la octava plaza de la Asobal. No es baladí. Quiere evitar a su equipo una eliminatoria en la próxima edición de la Copa del Rey. Esa que se juega a un único partido, la que lleva cosida la palabra trampa porque si fallas te vas.

Rochel, director de orquesta del Bada Huesca. Foto: C. Pascual
Rochel, director de orquesta del Bada Huesca. Foto: C. Pascual

Dueño de una buena visión de juego, Rochel es visto por muchos jugadores como un líder en el vestuario y sobre la pista. Llegó al balonmano desde el tenis con el checo Ivan Lendl como referencia y ya en el balonmano, Enric Masip fue el ejemplo a seguir. Con la decisión de su despedida en firme, al central alicantino le quedan cuatro partidos defendiendo el escudo del BM Huesca y con el 8 –siempre con el 8 del que la numerología define como un dígito ligado al poder, la habilidad y la gestión-  a su espalda. No se podrá despedir de la que es su afición en el último partido de esta Asobal ya que el calendario lleva al equipo a jugar contra el Teucro en tierras gallegas, pero sí que podrá recibir una ovación de su afición por los servicios prestados en estas cuatro temporadas y contra Benidorm. Casualidades de la vida, en ese partido puede estar en juego la octava plaza de la Asobal. Un encuentro marcado, además, por la presencia de algunos exHuesca. Rochel se va de la capital altoaragonesa, de una ciudad a la que vino con un año de contrato y la opción de otro más y que deja después de cuatro temporadas. Eso sí, siempre estará ligado a esta tierra. Su hija, Aitana, es de aquí.