Aguilera frente al Nàstic en El Alcoraz | Foto: La Liga
Juan Aguilera reapareció de su lesión de rodilla contra el Mirandés y lo hizo a su mejor nivel. En un partido notable de todo el equipo su aportación resultó ser determinante.

Tras perderse los últimos tres partidos de LaLiga 1|2|3 (Valladolid, Almería y Mallorca), Juan Aguilera volvió a ser de la partida el pasado domingo ante el equipo de Miranda de Ebro. Fiel a su estilo, el madrileño cuajó un gran partido en la medular con una gran actuación en el apartado defensivo, haciendo además mejor jugador a Gonzalo Melero, su acompañante en el mediocentro.

El centrocampista, incorporado en el último mercado invernal, dio un recital de colocación, lectura de juego e inteligencia a la hora de robar, demostrando que no hay que tener un gran físico para ser el jugador escoba de un equipo. Omnipresente en toda la parcela, hizo coberturas a los laterales, ayudó a los centrales en labores defensivas y fue, junto a Melero, la vía para llevar la pelota a Samu o Vadillo. Además, también estuvo inmenso a la hora de defender los córners y las faltas laterales.

Hasta su lesión contra el Elche, Aguilera había cuajado un inicio de temporada magnífico, siendo uno de los referentes de Anquela. No solo había anotado su primer gol como azulgrana (el 3-0 contra el Córdoba), si no que sus labores en la construcción del Huesca y en la destrucción del rival eran constantes.

Y hasta el último partido contra el Mirandés, Aguilera era el jugador azulgrana que más pases daba de media por encuentro, con 38, seguido de Akapo, con una media de 37 en sus cuatro partidos. Además, había recuperado en seis partidos 30 balones, los mismos que Jair en nueve encuentros.