Con esta nueva sección queremos acercar a nuestros lectores este interesantísimo aspecto del deporte, tratándolo desde sus múltiples enfoques, descubriendo su importancia y haciéndolo comprensible para todos. La psicología del deporte está presente hoy en día en áreas diferentes como la formación de técnicos y árbitros, la tecnificación de deportistas en las federaciones y clubs o el deporte base y formativo.
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Los triatletas combinan su preparación física y mental para explorar sus propios límites.

Para el gran público la psicología deportiva es una disciplina conocida sobre todo a través de los medios de comunicación y casi siempre en referencia al deporte de élite y profesional. Desde aquí queremos iniciar una labor divulgativa de estos y otros aspectos sobre el factor mental en la práctica deportiva.

No perderemos de vista la actualidad deportiva, que nos dará pie en muchas ocasiones para un análisis de cómo influyen en nuestros equipos y deportistas oscenses los factores psicológicos, y de cómo entrenan y compiten incorporando la preparación psicológica a sus planes de trabajo.

También nos haremos eco desde aquí, de la labor que los profesionales de la psicología deportiva llevan a cabo en nuestra provincia, trabajando para los clubs, impartiendo charlas, talleres y cursos orientados a los principales colectivos implicados (deportistas, técnicos, directivos, árbitros, fisioterapeutas, profesores, padres…)

Pero ¿estamos locos o qué?

Los deportistas no estamos locos. Algunos alcanzan cimas de más de 8.000 metros, dónde  la mera supervivencia ya es una hazaña. Otros compiten en triatlones extremos como el “Ironman” durante horas, con niveles de esfuerzo extenuantes. Por contra de lo que se pudiera pensar estos son la clase de deportistas más cuerdos de todos porque solo con una excelente preparación mental y dominio emocional es capaz el ser humano de desarrollar una habilidad que ningún otro ser del reino animal tendrá  jamás: el control de la mente sobre el cuerpo.

La psicología deportiva permite el aprendizaje de un conjunto de habilidades que permiten controlar las principales variables involucradas en el rendimiento deportivo a nivel mental: la motivación, el estrés, el nivel de activación, la autoconfianza y la atención.

Las emociones son parte inseparable del deporte
Las emociones son parte inseparable del deporte

Todos los niveles deportivos pueden beneficiarse de este  tipo de entrenamiento:

  • El Alto Rendimiento: Obteniendo ese máximo rendimiento en los momentos clave de la temporada y optimizando el aprovechamiento de los entrenamientos. En muchos deportes hay que prepararse prepararse durante largo tiempo para alcanzar el límite justo un día y jugarse todo a esa carta, como campeonatos nacionales, mundiales o Juegos Olímpicos.
  • El Deporte Juvenil: Descubriendo potenciales deportistas de élite no solo por sus cualidades físico-técnicas sino también por su gestión en el plano emocional. Y en cualquier caso apoyándoles, completando su desarrollo, compatibilizando deporte y estudios o facilitando, en su caso, el paso al profesionalismo.
  • El Deporte de Base: Instruyendo mejores técnicos especializados en la iniciación deportiva, la formación infantil y la educación en valores. Implicando a colectivos importantes como padres, directivos y federaciones.
  • El Deporte de Ocio y Salud: Propiciando que todas las experiencias deportivas sean provechosas al máximo y saludables. Previniendo el abandono, la frustración y otras posibles experiencias negativas.

deporte y derrota
La derrota puede tornarse en ocasiones en frustración.

En definitiva, no estamos más locos que el resto de la población, y por contra, gozamos de una envidiable salud mental, en gran medida gracias a los enormes beneficios que aporta cualquier clase de práctica deportiva. Pero no todo es siempre de color de rosa. Como en otras actividades de la vida, el desconocimiento y la elección de caminos erróneos también puede llevar a experiencias negativas en el ámbito del deporte, en algunos casos, de carácter patológico como trastornos alimentarios y de personalidad, drogodependencias y fobias entre otros. La presencia de un psicólogo deportivo en estos escenarios permitirá primero, una prevención y atención temprana, y segundo, aconsejar la derivación del deportista, en su caso, a un psicólogo clínico para un apropiado tratamiento.

Para finaliza me gustaría animar a todos los deportistas, independientemente de su nivel, a considerar la psicología deportiva como una parte más del entrenamiento cotidiano, de la misma importancia que la preparación física, la técnica y la táctica. Algunos cuentan con cualidades innatas para gestionarse emocionalmente de una manera eficiente pero para una gran mayoría las situaciones de alta exigencia como entrenamientos fuertes o competiciones suponen enfrentarse a problemas mentales sin solución. Tanto para los que desean superar esa clase de problemas como para los que aún tienen un margen de mejora, la psicología les ofrece multitud recursos, fáciles al principio y más complejos según se van dominando, pero en muchos casos de sorprendentes resultados si los comparamos con obtener similares logros desde el plano meramente físico o técnico.

  • Creo que va a ser una sección de lo más interesante. ¡Con ganas de leer artículos sobre esto!