Leo Franco en La Romareda | Foto: lfp.es
Leo Franco en La Romareda | Foto: lfp.es
Leo Franco en La Romareda | Foto: lfp.es

Cuando se gana la perspectiva de las cosas cambia. La mejora del Huesca respecto a partidos pasados se debe fundamentalmente a dos aspectos: la seguridad atrás reafirmada con una defensa de 4 más férrea y la puntería. Y en esto último poco se puede ensayar. Por mucho que queramos acortar distancias con el éxito a base de pizarra, el fútbol, como juego que es, tiene un condicionante de azar importantísimo. Y ante el Albacete el gol regresó por partida triple.

Pero de lo que se habla hoy es del cierre de mercado. Acuña es lo más anhelado a estas horas. La plaga de fichajes en Mallorca hace pensar que el paraguayo saldrá del equipo y ahí el Huesca está bien posicionado, pero junto a otros equipos de la categoría que también le quieren. Con el venezolano Alexander González, internacional de los vinotinto, el equipo logra por fin reforzar la banda, esperando que explote en nuestro fútbol y se convierta en una diamante de presente y de futuro.

Sin embargo, y aún a sabiendas de la postura del club, me gustaría reabrir el debate de la portería. Bueno, entre aficionados ya se reabrió el sábado tras la ‘cantada’ de Franco en el gol de Paredes. Ahora mismo es la línea más débil y que menos confianza da del equipo. Un riesgo que el club asumirá hasta final de campaña. Sólo cabe desear que respeten las lesiones a Franco y que Whalley de un par de pasos en su progresión.