Fotomontaje: C. Pascual
La ola de calor se esta notando muchísimo y todos estamos deseando refrescarnos de la manera que nos sea posible. Una de las mas deseadas es ese bañito en la piscina, pero debemos de tener cuidado y saber bien las condiciones de las piscinas en las que nos sumergimos, no sea peor “el remedio que la enfermedad”.
Fotomontaje: C. Pascual
Fotomontaje: C. Pascual

Varias enfermedades pueden contraer las personas que se bañen en piscinas sin las autorizaciones sanitarias del Ministerio de Salud o sin un régimen adecuado de limpieza de agua y desinfección, debido a la presencia de bacterias y hongos dañinos para la salud. Las piscinas en las cuales no se cambia el agua o que no son desinfectadas con cloro suelen tener hongos y bacterias que, en casos extremos, podrían causar la muerte; la falta de higiene en las piscinas podría producir dermatofitosis (tiñas), que afecta las uñas y el cabello, causando lesiones severas; así como conjuntivitis y otitis, que implican infecciones oculares y auditivas respectivamente. Además, los usuarios de piscinas antihigiénicas también podrían presentar diarreas, vómitos, nauseas y dolores abdominales generados por la bacteria Salmonella. Existen amebas de vida libre que pueden estar presentes en las piscinas, las cuales pueden generar afecciones neurológicas, comas y hasta la muerte, si no se toman las precauciones del caso.

En una piscina pueden producirse dos tipos de contaminación: biológica y química

  1. Riesgo sanitario para contaminación biológica

Se produce a causa de la posible presencia de microorganismos patógenos en las piscinas y depende de:

  • Los tipos y el número de microorganismos.
  • El individuo que está expuesto (edad, estado inmunitario, etc.).

Tipo de microorganismos 

  1. Protozoos, por ejemplo algunas especies de amebas.
  2. Hongos, por ejemplo la cándida. : Su hábitat normal son las zonas húmedas y pueden encontrarse, sobre todo, en las zonas de playas y en el suelo de los vestuarios, como también en la ropa, en el calzado, etc., que hayan estado en contacto con hongos.
  3. Bacterias, por ejemplo los estreptococos y los estafilococos: Algunas personas que hayan sufrido enfermedades infecciosas, que ya estén clínicamente resueltas o las hayan pasado y no lo hayan advertido, pueden aportar gérmenes patógenos en la piscina e  infectar a otros bañistas.   El ser humano es portador de numerosas bacterias inofensivas, no patógenas, alguna de las cuales, sin embargo, pueden infectar personas con pocas defensas inmunitarias.
  4. Virus, por ejemplo el papilomavirus y el virus de la hepatitis A: Las piscinas pueden ser una fuente de  contagio de verrugas cutáneas, como por ejemplo verrugas plantares. Sin embargo no inciden en la transmisión de la hepatitis B o del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Cada uno de estos microorganismos necesita para vivir unas determinadas condiciones de temperatura, oxígeno, humedad,  pH, etc…, que a veces pueden encontrarse en piscinas de las cuales no se tiene el cuidado suficiente. Si se conocen sus necesidades se facilita su eliminación.

Factores que favorecen la contaminación microbiológica 

  • La concentración humana

La concentración humana en el agua y el intercambio de toallas y otros  objetos acentúan el riesgo.

  • La falta de renovación del aire. Las piscinas cubiertas no se benefician de los efectos  depuradores de los rayos solares; esto, y la falta de ventilación, aumenta el perjuicio sanitario.
  • La atmósfera húmeda y tibia. Las piscinas mantienen una temperatura y una humedad elevadas, condiciones que son favorables para que se desarrollen los gérmenes.
  • Los revestimientos.  Las superficies pueden agredir a la piel mojada y ablandada, lo que favorece  la penetración de algunos microorganismos.
  • La piel poco seca. Después del baño conviene eliminar bien la humedad; ningún hongo sobrevive en la piel seca.
  • El estado inmunitario del organismo humano. Si hay una disminución de las defensas, por convalecencia, estrés, fatiga, etc., a la vez que una presencia suficiente de gérmenes, puede aparecer una enfermedad infecciosa.
  1. Riesgo sanitario por contaminación química
  • Intoxicaciones agudas

Causadas por la ingestión o la inhalación masiva de productos utilizados para el tratamiento del agua. Estos accidentes suelen producirse entre los manipuladores y los cuidadores de las piscinas.

  • Intoxicaciones leves

Son posibles las irritaciones oculares  por reacción ante desinfectantes, sobre todo el cloro.

Los que más frecuentemente vemos, son:

El pie de atleta

Pie de atleta.
Pie de atleta.

Es el hongo que con más frecuencia se contagia en las piscinas y/o duchas compartidas.

Es una infección en los pies provocada por hongos y su denominación médica es tiña podal. Esta afección puede durar por poco o mucho tiempo y puede reaparecer después del tratamiento.

Causas

El pie de atleta ocurre cuando un cierto hongo prolifera sobre la piel de sus pies. Además de los dedos del pie, también se puede presentar en los talones, las palmas de las manos y entre los dedos de las manos.

El pie de atleta es el tipo más común de infecciones micóticas. El hongo prospera en áreas cálidas y húmedas. El riesgo de contraer esta afección se incrementa si usted:

  • Usa calzado cerrado, especialmente si es recubierto con plástico.
  • Mantiene sus pies húmedos durante períodos prolongados.
  • Transpira mucho.
  • Desarrolla una lesión menor en las uñas o en la piel.

Es contagioso y se puede transmitir por contacto directo o por contacto con artículos tales como zapatos, calcetines y superficies de piscinas o duchas.

Síntomas

El síntoma más común es la piel agrietada, en escamas y que se desprende entre los dedos de los pies o en los lados del pie. Otros síntomas pueden abarcar:

  • Piel roja y con picazón
  • Ardor o escozor
  • Ampollas que supuran o forman costra

Si el hongo se disemina hacia las uñas, éstas pueden presentar decoloración, engrosamiento e incluso desmoronamiento.

Pruebas y exámenes

El médico puede diagnosticar el pie de atleta simplemente observando la piel. Si se necesitan exámenes, estos pueden abarcar:

Tratamiento

Las cremas o polvos antimicóticos de venta libre pueden ayudar a controlar la infección. Hay que seguir usando el medicamento durante 1 a 2 semanas después de que la infección haya desaparecido para evitar que ésta reaparezca.

Además:

  • Mantener los pies limpios y secos, especialmente entre los dedos.
  • Lávar bien los pies con jabón y agua y secar el área completamente y con mucho cuidado. Tratar de hacer esto al menos dos veces al día.
  • Usar calcetines limpios de algodón y cámbiarlas, al igual que los zapatos, lo más frecuentemente posible para mantener los pies secos.

El pie de atleta casi siempre responde bien al cuidado personal, aunque puede reaparecer.

Para prevenir futuras infecciones, se recomienda seguir los pasos que aparecen en lista en la sección de Prevención.

Si el pie de atleta no mejora en 2 a 4 semanas o reaparece con frecuencia, acudir al médico. Éste puede recetar medicamentos antimicóticos más fuertes, Los antibióticos pueden ser necesarios para tratar infecciones bacterianas que se presentan por el rascado.

Cuándo acudir al médico

Ir inmediatamente si:

  • El pie está hinchado y caliente al tacto, especialmente si tiene líneas rojas, ya que estos son signos de una posible infección bacteriana. Otros signos pueden ser pus, secreción y fiebre.
  • Si se tiene diabetes o un sistema inmunitario debilitado y presenta pie de atleta.

Asimismo, llamar al médico en caso de que los síntomas del pie de atleta no desaparezcan al cabo de 2 a 4 semanas de tratamientos con cuidados personales.

Prevención

Para prevenir el pie de atleta, hay que seguir estas medidas:

  • Secarse completamente los pies después de bañarse o nadar.
  • Usar sandalias o chancletas en los baños y piscinas públicas.
  • Cambiarse los calcetines lo más frecuentemente posible para mantener los pies secos; esto debe hacerse al menos una vez al día.
  • Utilizar talcos antimicóticos o de secado para prevenir el pie de atleta si es susceptible a contraerlo o si se frecuentan áreas donde el hongo que lo causa es común (como las duchas de los gimnasios).
  • Usar zapatos bien ventilados y preferiblemente hechos de un material natural como el cuero. Puede ayudar el hecho de alternar los zapatos cada día, de manera que se puedan secar por completo entre puestas. Evitar los zapatos con revestimiento de plástico.
  • Papilomas: Al igual que los hongos, aparecen fundamentalmente en los pies debido a la falta de higiene, son contagiosos, y se recomienda el mismo cuidado que con los hongos.

Otitis

Aparecen en el conducto auditivo, a veces por mal estado del agua, es contagioso al igual que el resto de los mencionados mas arriba y se recomienda proteger los oídos con tapones de algodón, o de goma, y luego de terminar la actividad secar los conductos con cuidado

Conjuntivitis
Conjuntivitis

Con el calor y el verano la piscina se convierte en el hábitat natural de los niños, pero cuidado; el cloro y los productos químicos del agua pueden producir CONJUNTIVITIS, es decir, irritación de los ojos.

La Conjuntivitis está causada por el contacto de los ojos con el agua de la piscina que contiene cloro y otros productos químicos, además en piscinas públicas con un mal tratamiento de sus aguas pueden convertirse en caldo de cultivo de virus y bacterias.

Por ello, cuando la conjuntivitis aparece puede ser vírica o bacteriana. En el primero de los casos la inicia un virus, generalmente cuando el niño ya padece un resfriado viral, éste ataca a los ojos produciendo la conjuntivitis viral u ojo rojo. Este tipo de conjuntivitis es muy contagiosa y como toda enfermedad viral desaparece por sí sola, salvo que haya sido por un herpes-virus, en cuyo caso sí es necesario un tratamiento antiviral específico.

  • La conjuntivitis viral se alivia colocando compresas frías sobre los párpados y pomadas lubrificantes; el uso de gotas o pomadas antibióticas es opcional y se hace sólo para prevenir que se complique con una infección bacteriana.
  • La conjuntivitis bacteriana, por su parte, se produce por una infección bacteriana. Es menos común y puede curarse por sí sola en unos 5 días, pero si se aplican gotas o pomadas antibióticas su curación será más rápida. También se alivia colocando compresas frías sobre los párpados y se recomienda eliminar las costras y secreciones haciendo un lavado con algodón y agua hervida fría.

Existen otros tipos de conjuntivitis, como la alérgica causada por algún elemento externo que la cause y que suele solucionarse aplicando gotas antihistamínicas.

Para saber si nuestro hijo tiene conjuntivitis, hay que atender a los siguientes síntomas:

  • Lagrimeo (conjuntivitis viral, alérgica)
  • Secreciones que al secarse durante la noche pueden hacer que el niño se levante con los ojos pegados (Conjuntivitis bacteriana)
  • Dolor leve, si fuera más fuerte se debe acudir al médico
  • Enrojecimiento. (Conjuntivitis bacteriana)
  • Párpados hinchados.
  • Picazón o sensación que se tiene algo en el ojo (conjuntivitis bacteriana, viral, alérgica)
  • Visión Borrosa debido a las secreciones (conjuntivitis bacteriana)
  • Sensibilidad a la luz
  • Formación de costras (conjuntivitis bacteriana)
  • Los ganglios linfáticos pueden inflamarse (conjuntivitis viral)
  • Si los síntomas persisten por más de 4 días se debe ir al médico

De ser necesario, consultar con su médico, cuáles son las indicaciones a seguir en cada caso particular.

Uno de los grandes peligros en las piscinas, y también uno de a los que menos atención prestamos, son las infecciones, sobre todo en piscinas de uso colectivo como las municipales o las de los polideportivos.

¿Queréis saber cómo prevenir su aparición? Tomad nota de estos sencillos consejos y aseguraros de que toda la familia los tenga en cuenta:

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

1- No os lancéis a la piscina cuando tengáis diarrea (esto es especialmente importante para los niños pequeños con pañales); puede propagar gérmenes en el agua y contagiar y enfermar a otras personas.

2- No tragar el agua de la piscina. Más aún, tratar de evitar que el agua entre en la boca.

3- Debemos mantener una buena higiene personal. Tomar una ducha antes de nadar y lávernos las manos después de haber ido al cuarto de baño y después de cambiar los pañales a un niño. No olvidemos que los gérmenes que se encuentren en la superficie de nuestro cuerpo acabarán en el agua de la piscina.

4- Llevar a los niños al cuarto de baño y revisar sus pañales con frecuencia. No esperar a escuchar “tengo pipí”, porque entonces quizá sea demasiado tarde.

5- Cambiar los pañales en un cuarto de baño y no junto a la piscina. Los gérmenes pueden contaminar superficies y objetos junto a la piscina y contagiar a otras personas.

6- Lavar bien a los niños con agua y jabón antes de introducirlo en el agua de la piscina. Todas las personas tienen cantidades invisibles de materia fecal alrededor del ano, que luego puede acabar en el agua de la piscina.

Para evitar la colonización de nuestros estimados pies por parte de semejantes inquilinos, se recomienda usar en todo momento calzado de protección en los espacios de riesgo como piscinas, duchas, vestuarios etc…

Ante la aparición de cualquier síntoma no dudes en consultar con el pediatra de tu niño y antes de llevarlo a la piscina, debes confirmar con las personas responsables del lugar que cuenten con los certificados correspondientes de habilitación que son dados por los organismos públicos correspondientes, al igual que consten con un plantel de salvavidas capacitados en primeros auxilios y que tenga un botiquín de primeros auxilios en el lugar.