Los jugadores celebran el gol de Mainz | Foto: C.Pascual

El arbitraje del domingo fue lamentable. Sí, Ruipérez Marín, el colegiado que tan buenos recuerdos nos traía del ‘playoff’ del año pasado ante el Huracán cometió varios errores de bulto que privaron al Huesca del primer triunfo en casa. ¿Cómo no vio el derribo a Machis dentro del área estando a cinco metros de la acción? ¿Es posible que tampoco observara el empujón flagrante de Pablo Infante a Leo Franco, ambos solos en el área pequeña? Pues no, ni él, ni el asistente de turno vieron nada. Quizás un árbitro de 24 años que pasa de Tercera a Segunda en una temporada se le pueda venir grande partidos así.

Camacho frente a la Ponferradina | Foto: C.Pascual
Camacho frente a la Ponferradina | Foto: C.Pascual

Desde luego que duele que algo que habías merecido se te vaya de forma tan injusta, pero así es el fútbol y el consuelo es que normalmente a lo largo de la temporada se equilibran los errores. Aunque no siempre sucede. Insisto: es fútbol y no merece la pena darle más vueltas ni creer en conspiraciones absurdas como en épocas pasadas. Elegante estuvo el técnico Tevenet que quiso pasar de puntillas sobre la actuación arbitral para centrarse en sus propios errores y mirar ya a San Mamés.

Al margen del arbitraje, el Huesca, aún habiendo sido muy superior en un 75% del encuentro, se vino abajo inexplicablemente en la recta final. Sobre todo se atisbó un preocupante bajón físico que repercutió en una entrega total de posesión a la Ponferradina, con el consiguiente riesgo que genera un dominio así del rival. Y encima ellos habían jugado 120 minutos de Copa tres días antes. En esta ocasión el manido ‘trivote’ no fue capaz de sujetar esa situación…

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