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Opinión: Cosas que molestan

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Lo peor de El Alcoraz el sábado no fue el frío, ni el viento, ni las decisiones tardías e incomprensibles para mí de Tevenet. Lo peor fue la actuación arbitral y no por el hecho de que el Huesca saliera perjudicado, sino por no medir con el mismo rasero las acciones de un equipo y otro.

Bar Álvaro
Óliver de la Fuente Ramos | Foto: C.Pascual
Óliver de la Fuente Ramos | Foto: C.Pascual

Decir que el Huesca perdió por el árbitro puede sonar fuerte, pero las dos acciones más determinantes del partido fueron contrarias a los locales. Suena, al menos molesto, que en la acción entre Íñigo López y Esteban sólo salga castigado uno de los dos. Sorprende que el colegiado vea como penalti, una acción que en televisión cuesta ver como acierto del trencilla. Y luego uno se pregunta como Miguel Linares salió sin ser amonestado del terreno de juego, cuando fue un incordio constante para el colegiado principal del choque.

El Huesca hizo poco por ganar, más allá de que tuviera ocasiones para ello, pero sinceramente no mereció perder y menos de la forma tan cruel y tan parcial como lo fue el sábado ante el Oviedo. Me molesta finalmente que el entrenador del Huesca, de excepcional comportamiento el día que un colegiado obvió una falta al portero y el Huesca perdió dos puntos, se calzara al cuello el sábado la bufanda azulgrana y recordara todos los errores arbitrales que ha recibido el Huesca en El Alcoraz. Si el día que por un error del colegiado pierdes dos puntos callas, porque siempre has demostrado coherencia en tus declaraciones, me molesta que dos malas decisiones arbitrales que suponen la pérdida de un punto se magnifiquen de tal manera.

Nunca me han gustado los entrenadores y los dirigentes que se quejan amargamente de los errores arbitrales, aunque no les falte razón. Por eso y porque es la primera vez en año y pico que lo escucho en boca de Tevenet, me molestó que priorizara los errores del colegiado, pues aunque el Huesca se quedó injustamente en inferioridad con media hora por jugarse, nadie se dio cuenta de que tenía un futbolista menos hasta que el árbitro pitó el penalti cometido por Carlos David.

Toca reflexionar y guardar los pañuelos más allá de tener razón, porque los buenos detalles se olvidan pronto pero las quejas se magnifican hasta que se hacen mucho más gordas de lo que realmente pretendían ser.

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