El primer caso que tenemos constancia de muerte súbita en la historia, ocurrió en el año 490 a. de C y es atribuible al soldado Griego Filipides, que cayó muerto después  de correr poco más de 42 kilómetros (distancia entre Maratón y Atenas) para anunciar la victoria del ejercito persa durante las Guerra Médicas.

Como podemos comprobar, la cosa no es nueva, pero esta tomando mucha relevancia por que aparecen casos en prensa y televisión y por que esta ocurriendo en deportistas profesionales.

La muerte súbita es la parada cardiaca que se produce de forma abrupta, inesperada y repentina en personas que aparentemente tienen un buen estado de salud. . En niños y adolescentes puede producirse sin que aparezcan síntomas premonitorios.  Se considera relacionada con el ejercicio cuando los síntomas aparecen durante o en la hora siguiente a la práctica deportiva  Esta parada concluye con el fallecimiento del paciente si no recibe asistencia médica inmediata.

Se desencadena principalmente por una ARRITMIA CARDIACA, tal como bradicardia ( el corazón comienza a ir mas lento de lo normal hasta que para) , taquicardia ventricular (el corazón comienza a ir mucho mas rápido de lo normal y puede llegar a entrar en la siguiente fase FV) y, con más frecuencia, por fibrilación ventricular(FV). Las personas que han tenido una muerte súbita pierden en primer lugar el pulso, a continuación la consciencia y la capacidad de respirar.

En algunos casos, tal y como indican desde la Fundación del Corazón, la reanimación cardiopulmonar (RCP) puede provocar que la arritmia desaparezca y el paciente se recupere. Esto se conoce como muerte súbita reanimada.

Los deportistas, especialmente los gimnastas, los ciclistas y, sobre todo, los futbolistas, conforman un grupo de población que puede experimentar este episodio durante la práctica de la actividad física.

Aunque las noticias que más trascienden en los medios de comunicación suelen ser las relacionadas con deportistas profesionales, los expertos hacen énfasis en que todos, tanto federados como aficionados, deberían someterse a reconocimientos médicos específicos con asiduidad. Esto se debe, entre otras cosas, a que muchas de las muertes súbitas sucedidas en deportistas menores de 35 años, son causadas por malformaciones congénitas del corazón que podrían ser descubiertas con pruebas convencionales. Otro porcentaje mucho menor de estos eventos se produce por miocardiopatías, arritmias y otras causas, como fármacos.

foto articulo corazon muerte subitaEn el caso de los mayores de 35 años, casi el 90 por ciento de las muertes súbitas son producidas por lesiones en las arterias coronarias causadas, en muchas ocasiones, por el consumo de tabaco o por un nivel alto de colesterol.

Así, realizar un examen, algo más exhaustivo en el caso de los deportistas federados, es fundamental para poder descubrir anomalías que puedan desembocar más tarde en una muerte súbita cardiaca. En esta valoración deberían incluirse: estudio de los antecedentes personales y familiares, un electrocardiograma y una ecocardiografía.

En España cada vez se practica más deporte y en la actualidad se estima que existen más de 6 millones de deportistas federados y más de 12 millones de personas que practican algún tipo de ejercicio. Esta situación ha condicionado que la sociedad demande del cardiólogo una información más precisa sobre las recomendaciones que ha de seguir para practicar cualquier deporte con el menor riesgo posible. Aunque su eficacia es aún motivo de gran controversia, el reconocimiento médico previo a la competición está dirigido a identificar a aquellos deportistas con mayor riesgo potencial durante la práctica deportiva de competición y a prevenir el fatal acontecimiento de una Muerte Súbita . En los últimos años se han identificado varias de las distintas enfermedades cardiovasculares que con mayor frecuencia son responsables de la Muerte Súbita de deportistas bien entrenados o de individuos jóvenes aparentemente sanos.

Los principales mecanismos involucrados guardan relación con los cambios de los vasos y de la sangre y de las fuerzas que los impulsan,  y electrofisiológicos que se producen durante el ejercicio, que además pueden ser distintos según el tipo de ejercicio realizado. La actividad deportiva induce una serie de adaptaciones morfológicas y funcionales en el corazón humano directamente relacionadas con el tipo, duración e intensidad del entrenamiento, y con los años de práctica deportiva.

Su expresión clínica depende de factores genéticos, metabólicos, etc. y, en gran medida, del tipo de entrenamiento. En aquellos deportes en los que predomina el ejercicio dinámico con participación de grandes masas musculares, el aporte de oxígeno  a los músculos en activo se realiza fundamentalmente a partir del metabolismo aeróbico y, por tanto, se traduce en un importante aumento del consumo de oxígeno  . Esto condiciona una sobrecarga de volumen sobre el ventrículo izquierdo y, que como consecuencia, le hace aumentar de manera  fisiológica de tipo con aumento de la masa miocárdica y de la dimensión de dicho ventrículo

 Por el contrario, los deportes con predominio del ejercicio estático o explosivo (como el fútbol)  y una demanda energética fundamentalmente anaeróbica, apenas aumentan el consumo de oxígeno  y originan escasas modificaciones en la morfología cardiaca. En este tipo de deportes, los cambios hemodinámicos están más relacionados con fluctuaciones en la tensión arterial. De acuerdo con estas consideraciones, las diferentes especialidades deportivas pueden ser clasificadas en virtud de sus componentes dinámico y estático que serán, en definitiva, los que determinarán el tipo de demanda cardiovascular y, por tanto, la idoneidad o aptitud para la práctica de cualquier actividad deportiva.

Durante el ejercicio físico se produce un aumento de las catecolaminas circulantes, que son hormonas que producen unas glándulas situadas sobre nuestros riñones, entre las que se encuentra la adrenalina,  que además se va incrementado por el estrés de la competición y que aumenta la tensión  arterial y la frecuencia cardiaca, con el consiguiente aumento de la contractilidad y por tanto del consumo de oxígeno  miocárdico. Por otra parte, la estimulación simpática puede por sí sola favorecer la aparición de arritmias o agravar una situación de isquemia miocárdica subyacente .

Los cambios ambientales extremos (temperatura, altitud, barométricos, etc.) y/o el estrés añadido que se genera en deportes con elevado componente emocional (golf, tiro, etc.) pueden incrementar significativamente la demanda miocárdica de O 2 y el riesgo de Muerte Súbita en deportistas susceptibles.

Vamos a mencionar de manera mas específica, los tipos de patologías cardiacas responsables con mas frecuencia de Muerte Súbita:

Miocardiopatía Hipertrófica

Es una enfermedad hereditaria que se caracteriza por el engrosamiento del músculo cardiaco, en la mayoría de los casos del ventrículo izquierdo. Es la principal causa de muerte súbita en los adultos jóvenes (menores de 50 años), quienes desconocen su enfermedad.

Miocardiopatía Dilatada

Es una enfermedad del corazón que se caracteriza por la dilatación anormal del ventrículo izquierdo y disfunción sistólica, incapacitando al músculo cardiaco para bombear sangre eficazmente. Esta cardiomiopatía suele venir causada por el trasplante cardiaco, tanto en niños como en adultos y es una de las causas de muerte súbita. Si bien la prevalencia real aún no se conoce con exactitud, se estima en 1 de cada 3.000 individuos.

Displasia Arritmogénica del Ventrículo Derecho

Es una enfermedad del corazón de herencia autosómica dominante, se caracteriza por  la pérdida progresiva de miocitos, los cuales son reemplazados por tejido fibroadiposo. Si bien afecta al ventrículo derecho, también puede comprometer al ventrículo izquierdo.

Esta patología afecta con más frecuencia a los jóvenes, en el 80 por ciento de los casos, a personas menores de 40 años.  Su diagnóstico clínico es difícil de realizar, tal es así que en muchas ocasiones la primera manifestación de la enfermedad es la muerte súbita, principalmente en personas menores de 30 años. Si bien su prevalencia aún no ha sido bien definida, se calcula de 0.1-1 de cada 1.000 individuos.

Síndrome de Brugada

Es una enfermedad del corazón caracterizada por episodios de taquicardia ventricular polimórfica rápida, que pueden causar episodios de síncope (desmayo) o muerte súbita. Su herencia es autosómica dominante y presenta mayor incidencia en hombres (8:1).

El síndrome de Brugada es causa de muerte, principalmente de adultos jóvenes (menores de 50 años) que no presentan síntomas de enfermedad cardiaca previa. Se estima que entre un 4 por ciento y un 12 por ciento de las muertes súbitas se dan como consecuencia de este síndrome. Hasta ahora, sólo se ha identificado un gen relacionado con el síndrome, el SCN5.

Taquicardia Ventricular Polimórfica Catecolaminérgica

Es una enfermedad del corazón de carácter hereditario que se presenta en corazones estructuralmente normales. Se caracteriza por desencadenarse ante episodios de liberación de catecolaminas (hormonas producidas por las glándulas suprarenales, entre ellas la noradrenalina y adrenalina) en situaciones de estrés físico o estrés emocional.

Usualmente, los síntomas aparecen entre los 5 y 10 años; sin embargo los casos de muerte súbita en este rango de edad son raros. Un 30 por ciento de los casos presentan historia familiar de síncope (desmayos) y muerte súbita. Su prevalencia, actualmente es desconocida, se estima en 1 de cada 2.000 individuos.

RECOMENDACIONES

El deporte y el ejercicio físico es muy sano siempre que  sigamos unos mínimos consejos:

  • Practicar el  ejercicio físico adecuado a las características de cada deportista, de forma regular y a lo largo de todo su ciclo vital. ( no es lo mismo lo que hacías a los 20 que lo que puedes hacer a los 50)-
  • Todos los deportistas, deben realizarse reconocimientos médicos antes de una participación deportiva y periódicos, independientemente de si están o no federados o realizan competiciones o no. Se aconseja un reconocimiento médico antes de iniciar la práctica deportiva y renovar el mismo, en función de la actividad que se realice, cada uno o dos años. En el caso de presentar alguna patología y desear hacer ejercicio físico, este reconocimiento es imprescindible y deberá ser realizado por un equipo multidisciplinar, encabezado por el especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y apoyado por otras especialidades como la Cardiología.
  • Todos los deportistas, deben acudir a especialistas de Medicina de la Educación Física y el Deporte, para la realización de estos reconocimientos médicos, ya que estos  son los especialistas que  tras valorar los antecedentes médicos del deportista y la práctica deportiva que este realiza, los que pueden determinar qué tipo de reconocimiento precisa el deportista e interpretar adecuadamente los resultados de las exploraciones realizadas. Además, los especialistas en Medicina de la Educación Física y el Deporte, junto con equipos multidisciplinares (Cardiólogos, Pediatras, Fisioterapeutas, Enfermeros, Nutricionistas, etc.), tras analizar los resultados del reconocimiento médico-deportivo, pueden aconsejar al deportista sobre otros aspectos muy importantes para la práctica deportiva como son la necesidad o no de exploraciones complementarias, la prevención de lesiones, la nutrición deportiva,  los mejores materiales deportivos o la programación o intensidad adecuadas del entrenamiento.
  • Que los organizadores de pruebas deportivas soliciten a los participantes en las mismas un certificado de su aptitud física, que durante la celebración de la prueba cuenten con la presencia de personal sanitario, con los medios adecuados, para poder atender posibles incidencias y la contratación de un seguro con coberturas asistenciales y de responsabilidad civil.