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Me gusta el Huesca de hoy

En los últimos días vemos cómo la SD Huesca da más pasos para su crecimiento y contra lo que pudiera parecer, en algunos sectores, parece que asusta. Yo, he de confesar, estoy más tranquilo que nunca. Si algo ha demostrado la gente que capitanea este club es que saben lo que tienen entre manos y aunque su ambición no tenga límites -cosa que me agrada-, siempre se aferra a sus inicios.

La llegada de Rubi,  contar con el mayor grueso de la plantilla de la excelente pasada campaña y la sensación de que el club quiere dar un paso más para engordar su estructura desde abajo, son síntomas de que lo vivido la campaña ya clausurada quizá no sea flor de un día. En el fútbol 2+2 no son 4 y fijarte objetivos hipotecando tu estructura y sobre todo tu economía es jugar a una ruleta rusa en la que afortunadamente la SD Huesca no quiere tener bala en el tambor.

Aquí saben que repetir las cosas o mejorarlas va a requerir de una dosis de suerte que no siempre acompaña a quien trabaja bien, pero lejos de ver proyectos efímeros en manos de inversión extranjera, con gente que su única finalidad es especular, o con empresarios que hoy son de aquí y mañana se marchan para allá, esta SD Huesca esta regida por gente de aquí que, además, lleva muchas horas de vuelo en el fútbol profesional. Hace 4 años volvimos al foso de la Segunda ‘B’ y el mundo no se vino abajo, hemos regresado con más fuerza y más ambición si cabe, porque quien diseño el Huesca que vemos hoy, lo hizo sin fecha de caducidad, con una idea de futuro cimentada en una estructura muy resistente.

La SD Huesca ha demostrado que en esta categoría la ambición no es sinónimo de dinero. Si algo bueno tiene este club es que ni las urgencias históricas ni las económicas le encorren, por tanto será raro ver que se gaste lo que no se tiene, ni se fiche lo que es imposible de mantener, en resumen, que se tiene claro aquello de quienes somos y eso no todos pueden decirlo.

Y es que las palabras de Rubi, lejos de ahondar en esa corriente de gente que empieza a atisbar una bofetada del club oscense en la temporada venidera, me parecieron sensatas, llenas de realidad y con la suficiente ambición de quien sabe que futbolísticamente esta SD Huesca es una oportunidad para crecer. A pesar de sus 47 años ha vivido 2 promociones de ascenso a Primera División y ha cogido dos barcos a la deriva en 2 proyectos seguidos en Primera División. Ya sé que el pasado no ayuda, pero no me negarán que su curriculum muchos lo querrían, allí lo dejo. Podría haber elegido el proyecto mejor remunerado, -ofertas no le han faltado-, pero no. Ha elegido venir aquí, sabiendo que el listón dejado es demasiado alto y que además, van a ser inevitables las comparaciones, por eso creo en las personas así, en las personas valientes, que no se esconden. Aunque todo dependerá de la calidad de sus futbolistas.

Por tanto y sin querer jugar a pitoniso diré: que me gusta lo que veo, me gusta la ambición mostrada y me gusta Rubi. Luego, el tiempo pone a cada uno en su sitio, pero la apuesta y sobre todo la puesta en escena me parecen muy acertadas. Si alguno piensa que lo vivido este año nunca más se volverá a repetir, ese uno no seré yo.

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