Marco Escribano sigue ligado al balonmano y es el fichaje del Casa Rufino BM Sotonera, equipo al que entrenó su padre, donde juega su hermano Carlos y uno de sus grandes amigos, Aitor Nacenta. Pasa así de la Asobal a la Liga Municipal.

Un refuerzo de campanillas. Todo un exAsobal que se alista en el balonmano de andar por casa o, mejor escrito, en el sitio donde el deporte sigue siendo deporte. El que fuera capitán y extremo del BM Huesca ya es nuevo jugador del Casa Rufino BM Sotonera.  Marco Escribano seguirá luciendo el dorsal 23. Compartirá equipo con su hermano Carlos que juega de primera línea y se cumple así el anhelo de uno de sus grandes amigos, Aitor Nacenta, con quien poso con su nueva camiseta.

Escribano al término del partido contra el Granollers. Foto: Carlos Pascual.
Escribano al término del partido contra el Granollers. Foto: Carlos Pascual.

Marco Escribano recibe la llamada de sporthuesca desde la biblioteca del hospital San Jorge. Se retiró del balonmano Asobal por la Medicina y allí está, hincando codos. En concreto, habla de su fichaje por el Casa Rufino BM Sotonera mientras hace un paréntesis a un libro sobre enfermedades infecciosas. “Aitor me decía que me reservaba un sitio y el dorsal para cuando me retirara”, comenta Escribano. La ‘jubilación’ de la Asobal le llegó más pronto de lo esperado y no cabe duda de que el siete de Casa Rufino gana en poderío con su fichaje. “Aquí me va a tocar de todo”, dice Escribano que con los 24 años abre una nueva vida deportiva. La liga arrancará en octubre y llega con la idea de “aprender y aportar mi experiencia”.

El jugador hizo oficial el fichaje ayer, un día especial para la familia Escribano ya que hubiera sido el cumpleaños de su padre quien entrenó al equipo al que ahora se incorpora Marco. Desde la perspectiva que dan el paso de los días desde que anunciara de forma sorpresiva su retirada de la Asobal, Marco recalca que la decisión fue acertada ya que la Medicina sigue siendo su principal objetivo laboral y en el que se encuentra inmerso de lleno. Eso sí, este año podrá vivir sus queridos ‘sanlorenzos’ sin el peso de los duros entrenamientos de un equipo Asobal.