Alexander González en el Pizjuán ante el Sevilla Atlético | Foto: LaLiga
Alexander González en el Pizjuán ante el Sevilla Atlético | Foto: LaLiga

No les negaré que estoy algo desencantado tras el partido en Sevilla, sobretodo tras la segunda parte del equipo. Porque en la primera, aunque el Huesca salió dominador aunque al final perdiera pie, siguió con su orden correcto, sin fisuras y solamente concediendo una ocasión a los rivales.

Cierto es, que salvo el balón al larguero de Valentín, y una ocasión de Camacho en la que yo ya cantaba gol, el Huesca no se asomó por el área sevillista, pero no me preocupaba en exceso. Pensaba ingenuo de mí, que con orden y rigor defensivo, el Huesca arrancaría al menos un punto, y si era capaz de pegar un susto igual se volvía de Sevilla con las maletas cargadas con tres puntos, pero no Señor, la cosa no fue tan buena.

“En Sevilla, si no es por Sergio Herrera, el Huesca hubiera salido goleado”

El Huesca se metamorfoseó tras el descanso, como lo hiciera frente al Córdoba pero en todo lo contrario: otro grosero error volvió a costar un gol, esta vez el segundo, dándole nuevamente la razón a Anquela cuando recuerda que “conceder un regalo en Segunda equivale a un gol en contra.” Pero lo que más me decepcionó no fue que en pocos minutos el Huesca tuviera el partido cuesta arriba, sino que fuera incapaz de crear peligro, de irse a por el partido, de asustar o encerrar a un rival que vivió muy cómodo tras la renta obtenida.

El Huesca pudo golear frente al Córdoba. En Sevilla si no es por Sergio Herrera hubiera salido goleado. Ante el Córdoba tuvo pegada y buen juego, en Sevilla ni lo uno ni lo otro, y pasar del todo a la nada en siente días, no es muy propio de este equipo, que parece tener las ideas claras y qué saber hacer en cada momento del partido.

Como de momento no tengo razones para dudar, lo consideraré un accidente, un borrón en la libreta de la temporada que el Huesca como buen escribano puede tener, pero hay tendencias, sensaciones y cositas, que siguen sin funcionar tras cinco jornadas. El balance ofensivo es escaso, al equipo le cuesta crear situaciones de gol. Si bien es cierto que ante el Córdoba el equipo las generó, a domicilio sobretodo, el balance ofensivo ofrece muchas dudas por el momento.

A pesar de que el equipo sepa sobrevivir sin un creador fijo, un futbolista que tenga el balón y arranque la ofensiva, los de Anquela saben vivir sin balón y salir con peligro, eso no me preocupa tanto, pero en ciertos momentos de los partidos, se echa en falta un futbolista con salida de balón que se eche a la espalda el juego creativo.

Finalmente, ni a Camacho podemos pedirle lo que hace Samu, ni a Íñigo López lo de Carlos David, partamos de esa base, por lo que cuando el equipo tenga ausencias por los motivos que sean, hay que saber bien a qué jugar, con quién jugar y cómo jugar. Menos mal que el Elche llega muy pronto para ojalá ser el analgésico que cure las molestias de cabeza del Huesca y no convierta esas molestias en un ligero dolor de cabeza.