El futbolista de la SD Huesca cuajó un gran partido en el estadio madrileño siendo uno de los hombres más importantes del equipo de Anquela.
Luis Fernández peleando el balón en Butarque | Foto: C.Pascual
Luis Fernández peleando el balón en Butarque | Foto: C.Pascual

De la más negra oscuridad a volver a ver la luz del día. Ese ha sido el camino de Luis Fernández desde que reapareciera en El Alcoraz contra el Almería con 0-1 en el marcador. Desde ese momento, el gallego se ha mostrado decisivo tanto en la remontada contra el equipo andaluz como en la conquista de Butarque por 2-3 esta última jornada.

Ante el Leganés no marcó, como tampoco lo hizo contra el Almería, pero en ambos su papel y su juego ha sido vital para los intereses del equipo de Anquela. En Butarque, el ex del Deportivo de la Coruña la tocaba de espaldas, se movía entre líneas y descargaba rápido, a uno o dos toques, tanto hacia Camacho como hacia las bandas de Machís o Alexander.

Luis Fernández ha hecho que el público se olvide de un errático Arruabarena. El vasco llegó con la vitola de líder goleador de la SD Huesca y ha estado muy lejos de ello, en su mayor parte por los problemas físicos que ha ido acarreando durante estos meses. Desde el descanso de Almería, cuando Anquela cambió de delantera, el equipo ha anotado cinco goles, uno menos que en los cinco encuentros anteriores.

De nuevo minutos para Héctor Figueroa

Otro que volvió a tener otra oportunidad fue el canario Héctor Figueroa. El jugador cedido por la UD Las Palmas entró en el minuto 82 sustituyendo a un exhausto Luis Fernández. Figueroa, quien se quedó fuera de la convocatoria ante el Almería en detrimento del gallego, no jugaba desde la salida en Miranda contra el Mirandés.

  • Fernando Escartín

    Pues aquí se demuestran las palabras de Mérida cuando dice “estamos todos unidos y por eso hemos salido de lo momentos difíciles”, todos enchufados y dando lo mejor que tienen cuando salen al campo.

    No sé si es cierto que siempre todos lo han estado o se han ido acoplando al grupo poco a poco, pero la realidad demuestra que es así, y es una gran satisfacción. Lo contrario, la división, era la condena.

    Bien por los pesos pesados, bien por el grupo y bien por el Huesca. Con una plantilla así, con esta actitud y dinámica, al fin del mundo.