El madrileño que se forjó en la estación de esquí de Cerler participa a sus 18 años en los campeonatos de Europa y del Mundo de freestyle. Su próxima cita, la estación de Mammoth Mountain, en California, (Estados Unidos).

El valle de Benasque y la estación de Cerler son la segunda casa de Javi Lliso, un madrileño de 18 años (agosto, 1977) que esta temporada ha entrado en el circuito de Copa de Europa y Copa del Mundo de freestyle. La especialidad es una de las más espectaculares en el mundo de la nieve. Es el dominio de trucos (casi) imposibles para la mayoría de los esquiadores que, se quiera o no, desprenden siempre un halo de envidia al ver su seguridad sobre las tablas. Detrás de cada desafío a la gravedad nada de magia y sí mucho de sacrificio, de horas de entrenamiento sobre una cama elástica para coordinar cada movimiento del cuerpo igual que si fuera el engranaje del mejor reloj suizo. Y luego, sobre la nieve. Con el único objetivo de ‘planchar’ el truco bajo el riesgo de dejarte algún hueso roto por una mala recepción.

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“A los tres años empecé a esquiar”, recuerda Lliso, que recibe a sporthuesca.com tras sus clases en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que cursa en Madrid. Una beca le permite compatibilizar estudios y entrenamientos. Ahora pasa unos días en la capital de España antes de empaquetar todo para viajar el próximo 27 a Andorra y volar el 12 de enero a California (Estados Unidos) donde la Copa del Mundo hace parada en la estación de Mammoth Mountain. De verbo tranquilo, el chaval, que mantiene su carnet de socio del Club de Esquí Valle de Benasque, tuvo en su madre, Marta Recarte, a su primera maestra. Gran esquiadora y profesora en Sierra Nevada inoculó este deporte en su familia. Lliso es el pequeño de tres hermanos que también se defienden de forma excelente sobre las tablas al igual que su padre.

El paso del esquí en pistas al de los park se gestó muy pronto. “Esquiaba con mis  hermanos, daba saltitos y nada más. Cuando hicieron el snow de Cerler probé y me gustó” explica Lliso quien ya a los 12 años abrió lo que es su mundo con un Backfly. Hoy, el Rodeo 3, Rodeo 7, Cork 7 son parte de su repertorio mientras persigue el Switch bio, que da respeto hasta cuando uno lo ve por Youtube. Los americanos Tom Wallisch y Bobby Brown son sus ídolos. Los ha visto en directo, progresar con trucos al alcance de muy pocos, “pero nunca he hablado con ellos”, dice desde el otro hilo del teléfono con una voz que combina las ganas por estrechar sus manos con la prudencia de hacerlo ante quienes son espejos donde le gustaría reflejase.

El paso a la competición internacional lo decidió tras hacerse con el campeonato de España de slopstyle en 2014. Le ofrecieron entrenar en Andorra y cuadró su pasión por el deporte, con la familia y los estudios y emprendió una aventura que arrancó en Austria hace un par de semanas. Y España, pese a ser el segundo país más montañoso de Europa, mantiene la fama de sol y playa. ¿Estaciones de esquí en España? Pues al norte de los Pirineos sigue la idea de que es la misma proporción que escuelas de tauromaquia en Laponia. “Cuando nos preguntaron de dónde éramos y decíamos que de España no se lo creían. Para ellos, aquí, no hay estaciones de esquí”, suelta Lliso.