Leo Franco | Foto: C.Pascual
El arquero argentino, cuyo fichaje por la Sociedad Deportiva Huesca despertó más que una duda debido a su edad (38 años), demostró frente al Real Zaragoza en el Memorial Antonio Alfonso estar a meritorio nivel de forma para afrontar la temporada en Segunda División.
Leo Franco despeja un balón en Sabiñánigo | Foto: C.Pascual
Leo Franco despeja un balón en Sabiñánigo | Foto: C.Pascual

La afición oscense tenía ganas de ver a Whalley y a Leo Franco. Frente al Real Zaragoza, Luis García Tevenet decidió apostar por el Óscar de inicio, dejando al veterano meta argentino en el banquillo. En la segunda mitad llegaría su oportunidad, saliendo a jugar en el descanso y jugando el segundo acto íntegramente. Para Leo Franco también fue la primera vez que jugó en El Alcoraz, ya que después de tan amplia trayectoria en España nunca se había vestido de corto para jugar en el coliseo azulgrana.

Leo Franco demostró sobre el verde tapete del feudo oscense que a sus 38 años de edad se encuentra en un estado de forma óptimo para luchar por un puesto con el joven portero cedido desde Zaragoza. Debido a su edad innegablemente se crearon dudas sobre su rendimiento y su aportación al equipo, pero frente a su ex equipo Leo explicó con hechos que está en perfectas condiciones para afrontar la próxima temporada en Segunda División, que arranca en 14 días.

Con 45 minutos cada uno, Leo Franco dejó mejores sensaciones que su compañero. El gol zaragocista llegaría con el veterano cancerbero bajo palos, pero nadie le puede reprochar ese tanto ya que en primera instancia despejó el esférico, pero Pedro cogió el rechace y batió a placer a un Leo Franco batido en el suelo. No sólo dejó buenas sensaciones con sus intervenciones, sino también en el juego sin balón: colocando a sus defensas, avisándoles para sacar el balón sin peligro e incluso marcando los tiempos a la hora de sacar el balón de puerta. Sin duda, la experiencia que Leo Franco puede aportar puede que no se quede sólo dentro del vestuario.

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