Tiempos duros son los que se avecinan para los clubes con estructura de élite como son el BM Huesca, el Peñas, el Club Atletismo Monzón y también para el CH Jaca. La Asobal,  la LEB Oro y la liga de atletismo no son menores. Se necesitan plantillas competitivas si se quiere optar no solo a un buen puesto en la clasificación, sino a dar espectáculo. Porque se quiera o no, el deporte profesional es espectáculo. Y esto implica deportistas de calidad, y los buenos cuestan dinero. Mucho dinero para estructuras de club que tienen en la base que sustenta el edificio el dinero público. Y las instituciones están tiesas. La crisis ha arrasado las arcas en un país tan cortoplacista en sus planes como es España –el objetivo es llegar a la siguiente elección de la mejor manera posible- y hay una catarata de prioridades.

Es difícil defender que un club reciba dinero público cuando España atraviesa una crisis económica (casi) sistémica, cuando la educación y la sanidad son la piedra sobre la que se construye el llamado estado de bienestar social. Engarzar el argumento de que el deporte de elite, que los clubes de elite reciban apoyo público porque son un espejo donde se debe mirar la base de la sociedad, donde se transmiten unos valores y se aleja de otros y que una sociedad sana, a largo recorrido, implicará menos gasto sanitario e imprime una serie de valores como la solidaridad y el respeto, más que una quimera es un imposible. Además, los clubes suelen ser los responsable de que los  chavales, a partir de los 12 años e incluso antes, canalicen su actividad. Y sin el respaldo económico institucional se entra en un terreno de arenas movedizas.

Lo que de manera común se conoce como subvención a los clubes, en realidad es un convenio. Es decir, que el Gobierno de Aragón les obliga a una serie de contrapartidas como promocionar sus respectivos deportes en distintos ámbitos de la sociedad. Quizá una ley de mecenazgo sirviera para aminorar la dependencia de las arcas públicas e invitaría a una mayor implicación de la empresa con el deporte y como derivada con la sociedad pero tal como están las cosas no se atisba esa solución a corto plazo.

Así las cosas no extraña que en las cúpulas directivas del BM Huesca, el Peñas, el Club Atletismo Monzón y el CH Jaca estén instaladas en la preocupación. Quieren reunirse con el presidente aragonés y con los grupos políticos para pulsar su opinión. Es lógico que les tiemblen las piernas. Sobre todo, porque la próxima campaña empieza a planificarse ya y necesitan una cierta seguridad de lo que se van a encontrar.

  • javier

    Esto es un golpe muy bajo.
    Pues yo no quiero que mis impuestos los dediquen a ciertas festividades que paso de nombrar o actos “culturales”. Quiero que los dediquen a ayudar al Peñas.

    Obviamente no pido que se recorte en Sanidad,Educación etc,estoy pidiendo que se puede recortar en otras cosas no básicas antes que enterrar toda la ilusión del basket en Huesca de nuevo.

    Entró la nueva Directiva con una ilusión,compromiso y fuerza increible,soñando…y se encuentran con ésto.

    Ya sabemos todos de que color son los que han promovido ésto pero bueno..y los otros a tragar porque claro,ahora son “socios”. No hacía falta recortar en gasto social por salvar al Peñas:(((((((((((