El año se cierra para el Bada con la esperanza de que las lesiones se queden en 2015 y poder ofrecer todo el potencial del equipo en un 2016 donde el objetivo es regresar a la competición europea.

Subido en un permanente tobogán por culpa de las lesiones, el Bada Huesca finiquita un 2015 marcado por la imposibilidad de que el bloque pueda ejercitarse de forma coral y llegar a un partido con todos sus efectivos en plenas facultades. Encarar una competición tan dura y reñida como es la Asobal sin todas las piezas implica que el verdadero potencial del equipo se mantenga escondido, agazapado a la espera de encadenar una racha de partidos con toda la plantilla al completo. Pero el BM Huesca es más que la primera plantilla. Sí, está claro que Rochel, Pejanovic, Novelle, Marcelo y compañía son quienes se adueñan de los centímetros de papel, de los minutos en las radio y de las imágenes de la televisión, pero el club es más. El equipo acapara los titulares de los medios y la base el trabajo callado, el futuro que tiene que dar más frutos y asentar a más jugadores en el primer equipo. La base del balonmano se volvió a agrandar en 2015, cada vez son más chavales los que saben qué es eso del balonmano, a qué se juega sobre un 40×20 y los que ven en el balonmano un capítulo más en su formación como personas. En total, el club controla a unos 200 chavales y el presidente, Pachi Giné, no esconde cierto orgullo de ello.

2015 se cierra para el balonmano Huesca en un año donde hubo cambio de jugadores de una temporada a otra. El club se quedó, precisamente, sin un jugador de club. Sin su capitán. Sin Javier Ancizu. Regresó a Asturias, a su querido Gijón, aunque dejó parte de su corazón en Huesca capital. Ha sido el año donde también abandonó la nave Carlos Molina para buscar objetivos más estelares como es la competición europea con el Naturhouse La Rioja, regresó  Toño Cartón al BM Aragón y Savic fichó por el Sinfín cántabro después de cuajar una temporada en la que se esperaba mucho y se quedó en poco.

Ancizu en el partido frente a Puerto Sagunto en Huesca | Foto: C.Pascual
Ancizu se retiró al finalizar la pasada campaña y regresó a Asturias. | Foto: C.Pascual

El BM Huesca, no obstante, sigue bajo la tremenda sombra de lo hecho hace dos temporadas (2013/14). La histórica cuarta plaza en la liga, la clasificación para las finales a cuatro de la Copa del Rey y la Asobal marcan la agenda del club. Con pocos años de historia y sobre el mantel de la afición pronto se pusieron alimentos de lujo. Y aquí nadie quiere ya gaseosa y altramuces. Champagne y fresas es lo que (casi) exige la grada. La apuesta es Europa. Y en el club tampoco se esconde que ese es el objetivo de la temporada para un equipo que, en palabras de su técnico “entrena mejor que nunca” y tiene la mejor plantilla de su historia. La transición de campañas también ha supuesto un punto de inflexión en la cocina del club. La apuesta es la profesionalización. Y por eso dos históricos como Efrén Pérez y Javier del Río dejaron la entidad. Tampoco hay jugadores que residan en Zaragoza. La apuesta de cara a este año y sucesivos es clara en esa línea.

El corazón del aficionado y  el orgullo del club descansa este fin de año en el Partido de las Estrellas disputado en Antequera el pasado domingo donde hubo cabida en los dos equipos jugadores que han estado o están defendiendo el escudo de Huesca. Que la selección nacional tenga bajo palos a Rodrigo Corrales, por el que los clubes más importantes del mundo balonmano suspiran para la próxima campaña, a Álvaro Ruiz y Carlos Molina implica que el BM Hueca tiene ojo para los fichajes y es un paso importante en la proyección de jugadores. Enfrente estuvieron Adrián Nolasco y Álex Marcelo. Así las cosas, 2016 aparece con la esperanza de que el equipo escale posiciones en la tabla y que las lesiones se queden en el 2015.