Ana Salvador acaba de regresar de Las Leñas (Argentina) y encabeza el Freeride World Qualifiquer. Su objetivo es entrar en el Top 5 del circuito mundial del snowboarder en esta especialidad.

A cada frase le imprime una sonrisa radiante. Acaba de llegar de Las Leñas, en los Andes argentinos. Es la mejor snowboarder freeride de Aragón y descansa en Biescas, su refugio. Se trata de Ana Salvador. Se recupera del ‘jet-lag’ mientras saborea su éxito en Los Penitentes y dibuja con una sonrisa eterna el sueño de estar en el Top5 del freeride mundial. Trabaja desde hace muchos años en ese empeño. Cuando era niña cambió el esquí de pasar palos por el de la montaña; arrinconó el más académico por el de la libertad de trazar cada línea cosida a la naturaleza plena. Se aburría y buscó la felicidad, una máxima en su vida. Sus padres –Ángel y Maica- la apuntaron a un club de competición, “pero era la más mala y no me gustaba esquiar. Prefería ir fuera de pistas y dar saltos. Eso sí, adquirí un buen nivel. Llegó el auge del snow a España y convencí a mi madre de que me comprara una tabla. Y ya no hubo forma de ponerme unos esquís”, recuerda.

En este momento, la altoaragonesa lidera el Freeride World Qualifiquer y se encuentra pendiente del calendario para continuar la competición en el invierno del hemisferio norte. En el sur ha seguido conectada a la nieve. No entiende la vida sin ella. Es su pasión, su grial de libertad. Todo parece indicar que la estación de Verbier (Suiza) será la próxima cita, a mediados del próximo mes de enero. Su objetivo es atesorar todos los puntos posibles que le abran la puerta al Circuito Mundial –Freeride World Tour- donde tan solo compiten las cinco mejores de la especialidad. Y solo entra una cada temporada. Un reto inmenso. Ahora, Salvador lidera la previa gracias al triunfo de agosto en la estación argentina FWQ 3* y el segundo puesto que consiguió en Noruega (Roldal, FQW 4*), el pasado mes de abril, que fue la primera competición de esta temporada.

Con la vista puesta en el mes de enero del próximo año, Salvador se encuentra en pleno proceso de pretemporada. Y su gimnasio es amplio. Todo el valle de Tena. Senderismo, montaña, BTT, musculación… todo tipo de deportes en contacto con la naturaleza para una deportista de elite que carece de entrenador, algo que parece inaudito en una deportista de primera línea. Reconoce que le vendría bien tener uno cuando tiene cierta sensación de que está tocando el límite con su freeride, pero faltan recursos para ello, aunque le patrocinan marcas como Salomon, Ford, 2xU y Aramón Formigal. “Toda ayuda externa será bienvenida en ir a más”, apostilla.

Combina los entrenos con su tienda de Biescas y el trabajo de profesora de snow en Aramón Formigal. “Yo no puedo vivir del freeride. Vivo de mi tienda y los fines de semana de temporada de esquí de dar clases en Formigal”, apostilla y, cómo no, con una sonrisa. Enamorada del valle de Tena es una cascada de elogios los que desata cuando se le pregunta por el territorio que tanto conoce. “Tenemos un potencial increíble, con mucha variedad y donde puedes hacer muchos entrenos”, ensalza.

Optimista por naturaleza, siempre procura ver las cosas en positivo. Incluso en los días malos. “Es importante esquiar en días malos, con poca visibilidad, con hielo. Hay que buscar el lado bueno. Cuando entrenas con días malos sabes que luego eso dará sus frutos. Esos días valen por dos”, dice. Y no es un deporte fácil. Hay un importante componente mental, donde ‘leer’ la montaña desde la base para determinar por dónde y cómo descender es clave. Es una mezcla de elegancia y aplomo. Allí los jueces tienen la última palabra. Y normalmente, Salvador siempre les responde con una sonrisa.