Aunque desde la directiva del club oscense se mostró plena confianza en sus tres guardametas desde el comienzo del curso, el parecer de la afición no ha cambiado y es totalmente distinto, siendo la portería el puesto que genera más incertidumbre y debate cada semana.
EL Huesca sacó un empate en Lugo | Foto: LFP
EL Huesca sacó un empate en Lugo | Foto: LFP

Leo Franco, Óscar Whalley, Jorge Zaparaín o ninguno de los tres. La Sociedad Deportiva Huesca suma 13 partidos consecutivos encajando goles y siendo incapaz de dejar su puerta a cero, hecho que dificulta y mucho cada semana lograr uno o los tres puntos. Cierto es que los arqueros tienen por delante a diez compañeros que deben tratar que el rival no marque, pero las críticas ponen su punto de mira bajo palos y la confianza del público en los tres guardametas está deteriorada por el amplio registro de goles encajados en lo que va de campaña.

La veteranía de Leo Franco viene ligada a su edad (38), que en ocasiones le ha obligado a ausentarse de la competición para evitar problemas físicos de gravedad. En el extremo opuesto se encuentra Óscar Whalley (21), cuya juventud e inexperiencia tampoco convencen a una parroquia oscense que no puede juzgar a Jorge Zaparaín (31) ya que aún no le ha visto en competición oficial.

La portería es uno de los puestos más sensibles de un equipo que además en este caso está inmerso en la lucha por la permanencia y cada partido es una final que no permite muchos fallos. Las características opuestas de los dos arqueros que se disputan cada la titularidad convierte esta elección en un quebradero de cabeza para el cuerpo técnico, que se ve obligado a apostar cada jornada por uno de los dos perfiles que tiene a su disposición, sabiendo que sea cual sea su decisión las actuaciones estarán miradas con lupa y preocupación por el auditorio altoaragonés.