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La importancia de no buscar problemas donde no los hay

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Foto: Miguel Pinedo
Foto: Miguel Pinedo

La pasada jornada me ha dejado una sensación rara, que nada tiene que ver con el resultado del equipo y sí con el devenir de la plantilla en los próximos partidos; ¿por qué tenemos la capacidad de buscarnos problemas donde no los hay? Está tan comprimida esta Segunda que tres resultados positivos te catapultan al cielo y tres negativos te hacen tener pesadillas y ya sabemos que en todas partes cuecen habas, por tanto, hombre precavido vale por dos. Solo me queda un consuelo, que el bueno de Anquela -al cual me costó cogerle la marcha al principio, lo reconozco- consiga corregir cosas que pudiendo parecer insignificantes deriven en un problema.

“Casos como el de Fran Mérida no salen todos los años”

Pero he de reconocer que el pasado sábado estuvo torpe, dicho con todo el cariño y analizándolo a toro pasado que siempre resulta todo más fácil. Si como bien se ha contado, la decisión de tirar el penalti corresponde en última instancia a los jugadores asignados -cosa que reconozco se hace así en muchos sitios-, no deja de ser cierto también que cuando algo funciona, para qué tocarlo. Esto no quita para reconocer la valentía de un jugador como Alexander. Al final los penaltis los fallan quienes los tiran; aquí, nada que objetar. Seguramente Anquela sea el primero en darse cuenta del error, pero también no es menos cierto que los galones se ganan en el campo y, a tenor de lo visto, a Alexander le faltan unas cuantas buenas actuaciones para reclamar algo que este año no le corresponde.

Si al final el club se convierte en una máquina de ‘catapultar’ futbolistas lo acepto, pero por muy Alexander que sea, por mucha renovación que anden maquinando, por muchas y buenas expectativas que el club tenga en su salto de categoría, flaco favor se hacen a sí mismos si pensamos que dejando campar a sus anchas al personal estos nos devolverán el favor con la misma moneda, porque casos como el de Mérida no salen todos los años. 

“En el fútbol, del cielo al infierno hay un suspiro”

Hasta ahora ha prevalecido la sensación, y creo que acertadamente, que poco importaba si nuestros ‘9’ no hacían gol, si Samu pecaba de individualista y que Alexander tuviera un partido decente y en tres estuviera ausente. Pues bien, el domingo se me pasó por la cabeza pensar en más allá, llámenme agorero pero el fútbol avanza tan rápido que del cielo al infierno es cuestión de un suspiro. Y ya sabemos cómo somos aquí, que tan pronto nos recuerdan que hace nada estábamos jugando por la provincia, como de un plumazo nos postulamos como firmes candidatos al ascenso. Ni uno ni lo otro.

El sábado tras el partido ante el Cádiz, me preguntaba un buen amigo: “¿Y por qué Anquela no se la juega de una vez con Boris?”. Por un momento pensé “pues razón tiene”, si tan solo Borja que ha disputado 8 veces más minutos que el chico lleva un gol y que Urko que ha jugado 3 veces más no lleva ninguno, ¿por qué no puede tener también desde la titularidad una oportunidad? Pero conforme iba pensando la respuesta, me vino a la memoria los egos en el vestuario que tan a ‘milonga’ suena a la mayoría de aficionados, pero que pueden tambalear al entrenador más laureado. Si no, que se lo pregunten a Mourinho.

“Los egos son tan importantes como dañiNos en la convivencia”

He de reconocer que la apuesta de Anquela por Borja empieza a ser difícil de defender, pero aun así creo que está acertando con rotundidad. Porque a veces es tan importante ser un gran entrenador, con unos conocimientos mayúsculos de las tácticas y los esquemas, como ser un buen gestor de grupos. Y me da a mí que Borja tiene mucho peso y Anquela no quiere poner de uñas al personal; eso sí, el futbolista debe controlar según qué gestos, ser inteligente y no poner en ningún compromiso a su entrenador, generalmente la cuerda se rompe por el trozo más débil.

Por eso es importante empezar a resolver una situación que a la mínima se le va a tornar en problema, y además Anquela lo sabe, pero como pequeñísimo conocedor de lo que se teje en un vestuario profesional diré que debemos tener paciencia. Los vestuarios son unos microclimas que conviene tener bien cuidados, porque los egos son tan importantes como dañinos en la convivencia. La oportunidad de Boris llegará, pero ahora mismo quizás no sea el mejor momento.

“Hay un futbolista y de los buenos, pero exijÁmosle en su justa medida”

Otro tema que conviene llevar con delicadeza es el tema Samu Sáiz. Aquí reconozco ando más tranquilo porque Anquela lo ha sabido llevar de una manera perfecta. Pero reconozco no me gusta el pequeño ‘run run’ que se forma en torno a las acciones de un futbolista tan peculiar como formidable. Nadie es perfecto, hasta el mejor genio se equivoca, pero de allí a pedirle sea decisivo y resuelva en cada pelota que toca, va un mundo. Está claro debe evolucionar y aprender a leer mejor los partidos; eso sí, el día lo consiga lo veremos en la tele de Primera. Hay futbolista y de los buenos, pero exijámosle en la medida adecuada. 

Anquela tiene ante sí un reto bonito, ilusionante y además muy reconfortante y que no es otro que llevar a este Huesca a cotas nunca alcanzadas en esta categoría. Desde la humildad, pasando por el trabajo y con una dosis importante de ambición se pueden conseguir, pero todo pasa por el equilibrio dentro del vestuario. Saber controlar esto determinará la delgada línea entre el éxito y el fracaso.

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