Tras la victoria de la SD Huesca ante el Leganés, Anquela hizo unas declaraciones que atrajeron especialmente mi atención. Se refirió a la suerte de haber anotado en la segunda vez que se tiró a puerta y, hablando de la trayectoria del equipo en la temporada, dijo que siguen jugando muy bien pero con la fortuna de que anotan más. Sin duda la suerte es un factor que influye en cualquier competición deportiva, pero con demasiada frecuencia recurrimos a la buena o mala suerte para explicar resultados deportivos en los que este factor es en realidad muy bajo o simplemente inexistente.
El acierto de cara al gol rara vez depende de la suerte
El acierto de cara al gol rara vez depende de la suerte

La fortuna incumbe solamente a aquellos hechos que escapan de nuestro control; que un equipo prefiera un terreno de juego mojado y llueva antes del encuentro (buena suerte); que por sorteo se juegue un partido de ida como local (mala suerte). Durante el desarrollo del juego, si se analiza este en profundidad, la influencia de la suerte es mínima, siendo en la mayoría de las ocasiones confundida con otros factores tales como concentración, intensidad, atención o precisión.

“Ese fue simplemente un mal día de cabeza. No se puede estar siempre bien”

El siguiente fragmento de un artículo publicado por el doctor en psicología José Mª Buceta ilustra perfectamente este tema. Se trata de una carta a los Reyes Magos de un deportista imaginario (o no).

Queridos Reyes Magos:

En 2016 espero competir en los Juegos Olímpicos de Río. Aún no estoy clasificado, pero estoy seguro de lograrlo porque he trabajado duro y me lo merezco. Estar en unos Juegos representando a mi país es mi máxima aspiración, lo que siempre he soñado. Estuve a punto de ir a Londres en 2012, pero creo que no tuve la experiencia suficiente para clasificarme. Me preparé bien: seguí un plan meticuloso, entrené duro, cuidé mucho la alimentación… y según mi entrenador estaba listo, y yo también lo pensaba, pero cuando llegaba el momento de hacer la marca… nada! Casi no podía dormir y salía muy nervioso. Algo mental. La falta de experiencia. Otras veces estoy nervioso, pero eso me ayuda a concentrarme y en cuanto empiezo me encuentro bien. Salvo en el campeonato de Europa cuando tenía una de las mejores marcas y no logré entrar en la final. Ese fue simplemente un mal día de cabeza. No se puede estar siempre bien.….. Y este último año he entrenado muy duro, con muchos sacrificios, así que estoy seguro de que no me pasará como la otra vez y me clasificaré para Río. Por eso, solo os pido suerte.

“Esto es lo que marca la diferencia; deportistas que se centran solo en todo lo que depende de ellos”

La toma de decisiones es fundamental para iniciar un sprint ganador
La toma de decisiones es fundamental para iniciar un sprint ganador

La consecución de objetivos en el deporte de élite pasa obviamente por una buena planificación, entrenamientos de calidad, alimentación cuidada y trabajar en equipo. Al lado de esto ha de trabajarse la forma de rendir al 100% en esos momentos de la competición que resultan clave: los metros finales de un sprinter en ciclismo, los tiros libres con marcador ajustado y al final del partido en baloncesto, los puntos de break en tenis, los disparos a puerta en fútbol… No se puede estar siempre bien, claro,  pero hay que estarlo en esas precisas acciones y para ello entrenar en situaciones similares a la competición la gestión del estrés, la ansiedad, la atención y la precisión técnica. Esto es lo que marca la diferencia; deportistas que se centran solo en todo lo que depende de ellos.

En el descanso del partido contra el Leganés Leo Franco se dirigió a sus compañeros y les dijo que ya le habían demostrado de lo que son capaces, que la clave del partido iba a estar en no bajar los brazos un instante. Eso sí que es no dejar lugar para la suerte, mantener la concentración e intensidad y reforzar la autoconfianza potenciando lo que sabemos que hacemos bien, del minuto uno al noventa.

No dudo que Anquela ya sabe todo esto y sus declaraciones fueron en la línea del análisis habitual que en el mundo del fútbol suele relacionar goles tempraneros con la suerte. Quizás también fueron fruto de su modestia  y no dejaron entrever que la fortaleza y solidez de este equipo es el resultado de un gran trabajo entorno a la autoconfianza y el compromiso de los jugadores, que a la postre se traducen en concentración y efectividad en los partidos, de inicio a fin. Y que cuando se falla no se pone el foco en el error sino en los múltiples aciertos ya demostrados  que queremos repetir.