Ya son 10 las jornadas consecutivas sin caer | Foto: C.Pascual
Con el empate cosechado frente al Cádiz, ya son 10 las jornadas consecutivas en las que la SD Huesca no conoce la derrota.

Puede que las sensaciones al salir el sábado del estadio de El Alcoraz fueran algo contradictorias, con algo de rabia por lo que se había dejado escapar. Una victoria que en la última jugada del encuentro se convirtió en empate al hacer el Cádiz el gol que ponía las tablas en el marcador. A pesar de todo ello, el equipo de Anquela no perdió y volvió a sumar de nuevo, esta vez de manera más amarga y delante de la afición oscense.

Café Bar Álvaro

10 partidos consecutivos, ¡10!, sin que el conjunto altoaragonés conozca la derrota en LaLiga 1|2|3. Se dice pronto. En una Segunda División donde es tan complicado obtener resultados positivos que te lleven al objetivo principal marcado en el mes de agosto, el Huesca ya ha conseguido el suyo: la permanencia. Esta racha positiva va a permitir a los azulgranas soñar hasta el final de temporada con cotas mayores, algo bonito para una afición que puede ver como su equipo hace historia.

La presente temporada es realmente buena y las estadísticas no engañan. El Huesca ya ha superado su propia mejor racha de partidos consecutivos sin perder. En la campaña 2010/11, los azulgrana encadenaron 8 partidos seguidos sumando, obteniendo 2 victorias y 6 empates.  En el presente curso, alguno de sus rivales, como el Levante, ya tuvo dos rachas de 9 partidos sin perder. Por otro lado, el Lugo también cosechó una buena dinámica de 9 partidos sin saber lo que era una derrota. Aunque, el récord de esta temporada lo posee el Tenerife, quien estuvo invicto durante 11 jornadas.

La próxima cita será en un escenario complicado como el Carlos Tartiere frente a un rival directo por el ‘playoff’ como el Real Oviedo. El Huesca tendrá que puntuar para alargar más su racha si cabe y sumar 11 partidos consecutivos sin saborear una derrota. Un partido por lo todo alto que puede aupar al equipo de Anquela a los puestos donde por fin exista licencia real para soñar.