Sergio Jiménez, durante un tiempo muerto en el Palacio de los Deportes. Foto: Miguel Pinedo
Turismo Villanua
El Magia Huesca juega este sábado en la difícil pista del Marín Peixegalego un difícil partido con la permanencia de la LEB Oro en el aro. Falta mucha liga por disputar, pero urge ganar a un rival directo. La cita, a las 20.00.

Sergio Jiménez mantiene inalterable el guión de que su equipo necesita un cambio de mentalidad. La semana cabalga en dirección a la cita contra el Marín Peixegalego en un partido que toma aroma de final. El problema es que el premio es menor… o no. Se trata de rearmarse para salir del pozo, nada de llevar algo a las vitrinas. La victoria de uno u otro será un alivio para el que la consiga. La derrota, en el caso del Magia Huesca, seguir en una espiral diabólica de ir partido a partido en derrota en derrota hasta almacenar ocho en su zurrón. Y la derivada de tanto resultado negativo de forma consecutiva es diáfana: nervios, tensión, runrun de por dónde reorientar la situación. Jiménez se siente respaldado. Esta mañana lo ha dejado claro en rueda de prensa. Siente un absoluto respaldo de la directiva que, dijo, cuanto peor están las cosas más está encima de él.

El preparador del Magia Huesca compareció para dar a conocer la situación del equipo. “Tenemos que saber de la responsabilidad y la importancia de jugar en Marín”, señala. El preparador no quiere ver el partido como una final. Realmente queda mucha segunda vuelta. Eso sí, aseveró que la plantilla, tensionada por la situación del equipo en la tabla que le ha llevado a posiciones de descenso, es consciente de lo que hay en juego, del valor que tiene el encuentro en tierras gallegas. “Han entrenado con mayor tensión y agresividad de lo que habitualmente hacen, porque son conscientes de lo que hay en juego”, subraya.

Su apuesta para este partido es que la “cabeza” va a ser “más importante” que el propio juego. El preparador tiene claro que el rival se basa en pocos jugadores, pero determinantes. La pista no la calificó de ratonera, pero sí que es una cancha donde el rival siente la presión. La ausencia de Cabanas en el Marín Peixegalego no le da más importancia. Ganaron ya a Coruña y cambiar un interior por un exterior –el exPeñas Romero- es una decisión meditada. “Pueden perder en rebote, pero en ganar en tiro”, aseveró.

¿La clave para ganar a un rival directo por la permanencia en la LEB Oro? Jiménez lo tiene claro: jugar bien, pero, sobre todo, ir con una mentalidad fuerte. Para la cita, tan solo tiene con alguna molestia física Simovic, pero se mostró seguro de que jugará.