El corredor por montaña Luis Alberto Hernando ultima su nueva temporada donde tiene planteado disputar cuatro ultras. Entre sus objetivos la UTMB y participar en Zegama lo que supondría renunciar a la Transvulcania, la prueba donde empezó a forjar su historial.

Aparece enfundado en un plumífero que deriva en una barba cerrada. Da igual. Se le nota una cara perfilada resultado de que Luis Alberto Hernando (Burgos, 1977) lleva ya muchas horas de entreno en sus piernas. La sensación es que tiene la cabeza lista para las carreras por montaña. Sabe que está en un momento dulce. Quizá demasiado. En las carreras por montaña hay que afinar mucho. El degaste del cuerpo es brutal. Dirá luego, durante la entrevista, que quizá está un poco por encima de lo que debería a estas alturas de la temporada. Sigue igual de ambicioso. Quiere calibrarlo todo al detalle. Por eso aún no tiene decidido el calendario. Hizo un primer esbozo donde apareció la Western Union de 100 millas, en la California estadounidense, pero ha desistido. Prefiere la UTMB. La ultra del Montblanc está catalogada como la reina de las carreras -“al menos en Europa”, acota- y reconoce que tiene ganas de vencer. Aún no ha subido al primer cajón. Lo ambiciona y no lo esconde. “Tengo claro que solo puedo hacer una carrera de 100 millas e ir a Estados Unidos era una gran embarcada. Es una carrera que, además, cuesta mucho dinero. A 10 horas de coche tenemos la UTMB y para mí, igual porque estoy picado con ella, es igual o más importante”, desliza el burgalés afincado en Jaca. “Aún no la he ganado y la tenemos pendiente”, dice con una sonrisa.

Luis Alberto Hernando, durante la entrevista. Foto: I. V.
Luis Alberto Hernando, durante la entrevista. Foto: I. V.

La planificación de la temporada está en función de las carreras, no del campeonato en cuestión. El pasado año no salió a disputar la Copa del Mundo… y la ganó. “A día de hoy creo que no la vamos a volver a hacer”, responde. Orilla su triunfo en la Copa del Mundo 2015 de forma contundente: “La gente sabe más que gané la Transvulcania o la Ultrapirineu más que la Copa del Mundo. Lo que no puedo es gastar muchos cartuchos en la Copa del Mundo, porque son auténticas palizas y por eso apostamos más por ir a carreras concretas”. Hernando siempre habla en plural de modestia. Es el protagonista de las fotos, al que buscan los periodistas. Pero sabe que nada de eso sería así sin el equipo que le respalda. Todo logro lo redirecciona a quien le respalda.

Su concurso en la Transvulcania está en duda. Y eso que para Hernando es una carrera muy especial. Fue su primera ultra y en una isla donde se vive de forma especial este deporte. La afición responde como en pocos otros sitios y corre allí con un magisterio brutal. “Le debo muchísimo a esa carrera. Lo que soy como corredor, como deportista, la motivación que tengo se la debó a ella. Si no hubiera elegido la Transvulcania como primera ultra no me habría metido tan de cabeza en esto o no me hubiera gustado tanto. Es un ambientazo. Me gustaría repetir, pero ya he estado tres años y quiero ir a Zegama, nunca la he ganado, y quiero ir a fuego en ella”, recalca. Y es que la carrera que se celebra en el corazón de Guipúzcoa, en la comarca del  Goierri, está marcado a fuego en el calendario de muchos atletas. Sus  42 kilómetros y 5.475 metros de desnivel acumulado son golosos para los corredores por montaña, para los de kilómetro vertical y para atletas de cualquier otra condición. “En Zegama estamos todos”, concreta. El problema es que entre la Transvulcania y la de Zegama tan solo hay 15 días de separación y recuperar  un cuerpo sometido a un gran esfuerzo es complicado por muy entrenado que uno esté.

Donde no se le verá a Luis Alberto Hernando esta temporada es en pruebas del Pirineo altoaragonés. El pasado año participó en la Maratón de las Tucas que se resguarda bajo el paraguas del Gran Trail Aneto Posets que se celebra en el valle de Benasque. El problema es que en todas las carreras de distancia hay mucho nivel y como indica Hernando “no se pueden quemar cartuchos. Creo que solo voy a hacer cuatro ultras en todo el verano y hay que elegir muy bien”.

Luis Alberto Hernando con un tiempo de 4:40:37, ganador de la Maratón de las Tucas (42km) | Foto: Javier Melero
Luis Alberto Hernando con un tiempo de 4:40:37, ganador de la Maratón de las Tucas (42km) | Foto: Javier Melero

La pujanza de las carreras por montaña no cesa y cada vez son más nombres con peso los que aparecen en las listas de inscritos. Los rivales se multiplican. “Cada vez hay más gente que corre por montaña y que entrena para competir. Antes éramos muy pocos los que nos preparábamos de forma selectiva. Ahora eso ha cambiado. Cada vez es más difícil ganar”, explica. Y uno de esos que pueden llegar a este deporte es su amigo Chema Martínez.  El madrileño,  con dos medallas en 10.000 metros en los Campeonatos europeos de 2002 (oro) y 2006 (plata) celebrados en Múnich y Gotemburgo, respectivamente, conoce bien el Valle de Tena y la Jacetania. Amigo de Luis Alberto suelen entrenar juntos en cuanto tienen ocasión. “Está muy ‘encendido’, tiene el veneno de estas carreras ya metido en el cuerpo, le gusta y ya ha hecho alguna carrera. Motor no le falta, en todo caso, coger confianza en la bajadas. Será un rival duro seguro”, sonríe. “Nos interesa tener gente así en el trail”, añade Hernando.

A principios de este mes de febrero, la sensación de forma en la que se encuentra es un pelín por encima de lo que quizá le gustaría. “Creo que estoy mejor que el pasado año. Tener buenas sensaciones ahora puede ser engañoso y por eso no me gusta estar tan bien en este momento del año. En la primera carrera de esquí de montaña en Baqueira, que era Copa de España, quedé tercero cuando estaba todo el equipo nacional y fue en diciembre. Sé que no puedo estar fuerte todo el año y si en diciembre estaba así lo puedo pagar en agosto”, explica. Respecto a 2015 en este tramo de la temporada no tiene dolores. Los isquios le responden. No los tiene cargados. “Este año estoy como si fuera júnior. Entreno muy a gusto y eso significa más horas”,  subraya con una amplia sonrisa.