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¿Hay alguien en El Alcoraz?

El grupo Alcorazados animando el pasado sábado en El Alcoraz. | Foto: LaLiga
El grupo Alcorazados animando el pasado sábado en El Alcoraz. | Foto: LaLiga

Tras la victoria del pasado sábado conseguida cuando el partido agonizaba estalló dentro de mí una sensación que es difícil de explicar. Por un lado la liberación tras el gol y por otro la rabia y el júbilo de quien está a punto de perder algo y sin esperarlo lo recupera. Todo a la vez, de sopetón, sin tiempo para saborearlo, pero con la inmensa alegría de haber tocado el cielo casi con las manos. Bonitos minutos los vividos entre el gol y la marcha de los jugadores hacia el túnel de vestuarios. Una afición entregada, pensarían los que encendían en ese mismo instante la televisión, una comunión perfecta, un equipo hecho para cotas más humildes codeándose por meterse en un ‘playoff’ a Primera a falta de 12 jornadas. Normal reaccionen así. ¿Qué otra cosa se puede esperar?

Pues bien querida afición, entre la cual me incluyo, ¡no! Y digo no, porque creo ha llegado el momento de mirarnos al espejo, de recapacitar. En un momento histórico, el cual no sabemos si vamos a poder volver a disfrutar, si alguien merece un suspenso mayúsculo esos somos nosotros, la afición. Si no somos capaces de dejar a un lado el quejoso y acomodado aficionado que llevamos dentro el fútbol, créanme, rápidamente nos pondrá en nuestro sitio. Sí, ese sitio en el cual 800 valientes silbaban un domingo a la matinal ante el CD Teruel cuando el equipo agonizaba en Segunda ‘B’. Era copa federación, una copa que se acabaría ganando, pero no, eso nos parecía poca cosa –quizás hasta con razón- y así lo hicimos saber. Créanme que les hablo con propiedad, pero ese día no había más, “la vaca no daba más leche”, como solemos decir por estos lares.

Pero resulta que ahora la vaca si da. Resulta que ahora estamos en el mejor momento de nuestra historia y aun así, seguimos siendo ese aficionado vulgar, perezoso y exigente. Cojamos nuestra bufanda, enfundémonos nuestra camiseta y hagamos de una vez lo que de verdad debe hacer una afición: animar. Peñas, aficionados y público en general, ahora nos toca a nosotros, el club ya puso su granito, los jugadores están dejándose la piel, así que señores dejémonos de complejos y dejemos a un lado la racanería. Este momento pasará, disfrutémoslo como es debido, hagamos de este sueño una realidad y animemos como nunca antes lo hayamos hecho, con respeto pero con pasión, sin esperar nada a cambio y con el sentimiento de una verdadera afición.

Como decía Sabina: “Que cada noche sea noche de bodas” y que cada domingo ruja El Alcoraz.

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