Aythami con Lago Junior | Foto: sporthuesca.com - C.Pascual

Uno fantasea con muchas versiones del partido del domingo. Quizá todas sean equivocadas, o tal vez se superpongan como en esos montajes fotográficos caseros para los que elegimos las mejores instantáneas. Las malas, las borrosas y aquellas en las que salimos feos las arrojamos a la papelera de reciclaje. Pensamos en un Huesca sólido, que sepa contener los ataques de un Nástic más dominador que en El Alcoraz y aproveche algunas de sus opciones. Los más optimistas, que a menudo son los más reflexivos, visualizan un mediodía caluroso en el que dejar bajo cero a los tarraconenses. El Huesca subirá a Segunda. Se llevará a la chica a tiempo antes de que la guarida de los malos salte por los aires.

Aythami con Lago Junior | Foto: sporthuesca.com - C.Pascual
Aythami con Lago Junior | Foto: sporthuesca.com – C.Pascual

O quizá salga mal y sean los deseos del enemigo los que se cumplan paso por paso. Unos y otros preparan la semana con un guión ideal de los acontecimientos. La película dura 90 minutos y sus protagonistas se pusieron de acuerdo en que el otro día tan solo se desarrollase el planteamiento. Ni nudo ni, por supuesto, desenlace. Creo que lo del domingo en el Nou Estadi puede ser una secuela de lo del Alcoraz, en los mismos términos y sin que ningún equipo vaya a mostrar la bandera blanca antes de hora. Los técnicos firmaron tablas, diría que gustosos, y los futbolistas llevaron a su terreno un empate a cero que invita a múltiples lecturas. Por abreviar, los dos conjuntos deben marcar un gol, por lo menos. En un escenario diferente todo puede ser igual.

Del mismo modo que no exhibió en la ida su contundencia como equipo anfitrión, el Huesca ha de olvidarse de cuando le han flojeado las piernas a domicilio durante la liga regular. Demasiadas veces: Tudela, Toledo y Guadalajara por poner los ejemplos más recientes, aunque es cierto que se mejoraron las prestaciones al final. Importa poco o mucho,según se mire, ante los 90 minutos de la verdad. Si pasa el tiempo con la misma calma tensa de hace cuatro días y no ocurre nada que alarme a los porteros, será el anfitrión quien se vea más urgido a tomar riesgos. Lo sabe Tevenet y lo sabe Vicente Moreno, dos estrategas ante la partida de sus vidas.

Será una guerra de espejos entre contendientes muy parecidos y fiables en los matices en los que se decantan estas eliminatorias, como la concentración defensiva y el balón parado. ¿Entonces? Solo queda esperar a que el árbitro grite “¡Acción!” para comprobar si fuimos intuitivos o caímos en el error.