Granger Hall en su época en el Peñas |Foto: cbphuesca.net
Ahora que el CB Peñas se encuentra en un periodo de incertidumbre en lo institucional, con muchas dudas sobre su futuro, conviene recordar la gloriosa historia del club. En el libro de la historia del Peñas merece un capítulo propio la pareja de americanos que todos los aficionados oscenses recuerdan: Brian Jackson y Granger Hall. El primero ya fue recordado en SPORTHUESCA.com, ahora llega el turno de Hall.

Trotamundos de la ACB

Granger Hall en su época en el Peñas |Foto: cbphuesca.net
Granger Hall en su época en el Peñas |Foto: cbphuesca.net

Granger Errol Hall nació en Newark (New Jersey) el 18 de junio de 1962. A principios de los años 80 destacó en la Universidad de Owls de Temple. Hall fue elegido en el puesto número 78 en cuarta ronda del Draft por Phoenix Suns en 1985. Pero como otros muchos jugadores estadounidenses en aquella época decidió emigrar y probar suerte en el viejo continente.

El pívot recaló en España de la mano de Valladolid. En el equipo pucelano disputó una temporada defendiendo la camiseta del Fórum Filatélico. En el verano del año 1986 arribaba a Huesca donde permaneció hasta la temporada 1991-92, siendo parte de la época dorada del conjunto verde. Tras su paso por el Alto Aragón jugó dos temporadas en TDK Manresa, después Caja San Fernando, Baloncesto Salamanca y regresó a Manresa para retirarse en el C.B. Ciudad de Huelva en el año 98 a los 35 años.

Estilo de juego

Granger Hall se desenvolvía en la posición de pívot con una altura de 2.03 metros. Un pívot “no muy alto” en el baloncesto actual pero en los 90 podríamos decir que se trataba de un pívot de estatura media. Su principal virtud era la captura del rebote. Quizás la potencia de salto que tenía le servía para  suplir esa menor altura.

Todos los aficionados oscenses recuerdan su característica mecánica de tiros libres. El vetusto pabellón del Parque cantaba como una sola voz ese, 1,2,3, con sus respectivos botes antes de ejecutar el tiro a canasta.

Relación con Huesca

Una de las claves de que jugará tantos años en el Peñas fue sin duda su implicación y adaptación a la ciudad, al igual que su matrimonio con una oscense vecina de la localidad de Almudévar. Sin duda una de las leyendas peñistas que jamás caerá en el olvido de la afición oscense.