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Errores que quedan atrás

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Anquela en el banquillo de El Alcoraz | Foto: C.Pascual
Anquela en el banquillo de El Alcoraz | Foto: C.Pascual

Los equipos que pierden la categoría se enfrentan durante el año a problemas que son incapaces de resolver. Se observan patrones de conducta comunes: mala planificación deportiva, pérdida de confianza entre dirigentes y entrenadores, un vestuario partido, una afición desencantada… Síntomas de una enfermedad incurable que no suelen detectarse a tiempo o se disimulan bajo capas de autocomplacencia y huidas hacia adelante. Ninguno de estos males aparece en la Sociedad Deportiva Huesca; al menos, de momento.

Cabe pensar que hay que hacerlo muy mal para bajar a Segunda ‘B’, y acaso sea cierto. Si se presupone que la calidad de la plantilla es la mínima exigible y el entrenador cuenta con destrezas para dirigir el equipo, entonces el resto de factores pueden ser más o menos sorteables. Ya se ha dicho en muchas ocasiones. El acierto de la continuidad de Anquela tachó de la lista de temores el de acertar o errar con un nuevo técnico. ¿Cuántos descensos suma el jienense en su carrera?

También se ha hablado a menudo de la calidad equilibrada del plantel. Así que me quedaré con un hecho concreto. Las dos llamadas de atención de la semana pasada, la de la víspera de Getafe clausurando el entrenamiento antes de hora, tuvieron tanto de enfado real como de sobreactuación para mantener alerta a los suyos. A la luz de lo observado en el Coliseum Alfonso Pérez, la estrategia le surtió efecto y el Huesca se pareció poco al de los desmanes de Mallorca o Sevilla. De paso, Anquela se libró de terminar como el capitán Bligh en ‘Rebelión a bordo’ y reafirmó su idiosincrasia sobre unos futbolistas que están con él.

Hay un tradicional enemigo que tampoco está apareciendo, espantado por los buenos resultados. El nerviosismo. Un daño que en épocas recientes ha deteriorado el tejido del club y ha salpicado incluso a los periodistas: tensiones dentro y fuera de las horas de trabajo que después se reflejaban en los partidos, salidas de tono en entrevistas… Un mal ambiente que se enquistó y del que ahora no hay ni siquiera reminiscencias. Las nuevas caras de la entidad aportan un tono refrescante que falta hacía.

“La convivencia cuatro puntos sobre el descenso y a uno del ‘playoff’ es más sencilla”

Todo esto no se puede desligar del buen inicio de campeonato. La convivencia cuatro puntos sobre el descenso y a uno del ‘playoff’ es más sencilla. Sin esos 15 puntos quizá aparecerían sombras. Pero es que estas no pueden entenderse sin aquellas ni los callos sin el chorizo. Unas son productos de las otras y el Huesca pisa suelo con firmeza para asegurar el mínimo común denominador de la permanencia. Si quiere mirar más alto resulta imprescindible el calor de una afición que va comprendiendo la envergadura de lo que puede lograrse: la mejor temporada de la historia del club. Como poco…

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