Jugadores del Huesca celebrando uno de los goles ante el Mallorca | Foto: laliga.es

Quizás sea en la competición menos oportuna. Da lo mismo. Este Huesca ya sabe lo que es ganar con el subidón de moral que representa. Los tres primeros partidos en liga habían servido para demostrar que el equipo podía ser competitivo pero a la vez habían sembrado dudas a la hora de traducir esa superioridad (principalmente en Albacete y parte del partido de Tenerife) en puntos. Lo de Mallorca sirve para pasar a la tercera ronda, no para salir del descenso. Sin embargo las consecuencias positivas en el Huesca, aún siendo intangibles, pueden tener efectos inmediatos este mismo domingo en Gerona.

Alineación del Huesca en Mallorca | Foto: laliga.es
Alineación del Huesca en Mallorca | Foto: laliga.es

Los de Tevenet no jugaron un fútbol brillante. Fue efectivo, práctico. Sin apenas intervenciones de Leo Franco, el Huesca supo esperar su momento y no se puso nervioso pese a los nuevos fallos en ataque, como el claro mano a mano de Figueroa que dio al travesaño. Con tan sólo dos titulares respecto al último encuentro, el fondo de armario demostró que la línea de la suplencia es tan fina que casi ni se ve. Atrás Íñigo López se reivindicó tras su atroz debut, Ros y Bambock dieron un recital de despliegue físico y colocación en la media, y Gaspar y Tyronne fueron los mismos jugadores con chispa y magia que el año pasado; entre ambos fabricaron el primer gol de bella factura. Mérida, que salió al final, con un trallazo desde la frontal emuló los disparos tramposos de Ronaldo con efecto endiablado que el meta Cabrero no acertó a adivinar.

Se aparca el torneo que tan feliz hace al Huesca en los últimos tiempos hasta el mes que viene sin negar que me agradaría un derbi aragonés para deleite de todos los seguidores azulgranas y zaragocistas. Vuelve la liga, lo importante, y Tevenet tiene una complicada y envidiada tarea. ¿Quiénes jugarán en Montilivi?