La SD Huesca celebrando el ascenso a Segunda División en Écija | Foto: heraldo.es
El Huesca no concibe su historia sin días como el de Benidorm, Tajonar, Villanueva de la Serena o la vibrante tarde vivida frente al Bilbao Athletic. Maínz, que vino para hacer un gol como el del domingo, con sencillez pero descaro, introdujo en la meta rival el gol de todos, y no era fácil. Presionado, con poco tiempo para pensar y muchísimos corazones pendientes de su definición. David detuvo el tiempo para con el exterior de la bota recuperar la plaza perdida. Un justo campeón que vuelve a dejar su feudo impoluto y van muchos meses.
La SD Huesca celebrando el ascenso a Segunda División en Écija | Foto: heraldo.es
La SD Huesca celebrando el ascenso a Segunda División en Écija | Foto: heraldo.es

Alcanzar la bóveda futbolística en la Segunda ‘B’ es una tarea mayúscula que requiere, además de futbolistas, de hombres con alta capacidad de sacrificio, hombres con templanza, valor, rigor y algo de tenacidad casi incómoda para alcanzar los objetivos. Un reto que no consiguió aquella generación de futbolistas convertida en familia pero sí han logrado unos peones que habrán sufrido lo suyo para cargar con el peso de la historia, las comparaciones y la consecución del primer gran objetivo.

En esas han estado los azulgranas comandados por un Tevenet certero en la mayor parte del tiempo. Solo los refuerzos invernales produjeron cierta inestabilidad a la hora de ubicarlos en un once que parecía prácticamente apuntalado, al que solo había que introducirle más gol.

De la derrota en el di Stefano al silencioso pero heroico pase, fase a fase de la copa del Rey. De las caídas frente a Guadalajara y Toledo a la agónica victoria en el Cerro del Espino y las solventes victorias en Getafe y Fuenlabrada. El último punto logrado, un escollo más de superación. El Huesca de los récords, el líder del día a día busca certificar lo prometido al día siguiente de caer en Huelva.

Dos años de aridez. Del ostracismo a la reinaugurada fiebre azulgrana. Así se han escrito las últimas páginas de la historia de un Huesca que ve entre hormigueos y alborozo las próximas dos semanas. Espera el Nastic, que más allá del nivel futbolístico, su característica más asequible es la cercanía con Huesca. Los azulgranas no abordarán solos el asedio. Tendrán a sus espaldas a todos aquellos que muchas veces tuvieron que imaginarse a lo largo del año lejos del Alcoraz.

De Écija a Tarragona, de nuevo lejos de Huesca, pero seguramente más ampliamente escoltados, los oscenses buscarán la culminación a uno de los años más vibrantes de los últimos tiempos en camino Cocorón.