Gabi Mur, director de la estación de esquí de Cerler
La estación de esquí ribagorzana que este año ha vuelto a ser elegida como la mejor de España abrirá el próximo día 4. Las máquinas ya han empezado a pisar las primeras pistas con el aire como principal obstáculo.

Es la primera pisada. Quizá la más importante. Sobre todo cuando el viento sopla siempre contra ti. Cuando las rachas superan los 150 kilómetros por hora y la nieve recién caída es un juguete a su capricho. Bien lo saben en Aramón Cerler.  Sus responsables y sus clientes. La llegada de ‘san paquetón’ tuvo como invitado no querido a ‘san Eolo’. Ya se sabe aquello de que la economía que pivota sobre la nieve es la nueva agricultura. Los ojos siempre se elevan al cielo. Que nieve cuando tiene que hacerlo, con la calidad requerida, sin viento, que hiele cuando tiene que hacerlo, que la temperatura sea la requerida… Son muchos los factores que entran en juego para dejar las hectáreas de dominio listas para la clientela.

Gabi Mur, director de la estación de esquí de Cerler
Gabi Mur, director de la estación de esquí de Cerler

El jueves fue especial en Aramón Cerler. A las 18.00 llegó la borrasca. Y el centro invernal se tensó. Gabi Mur (Benasque, 1970), director de la estación, puso al personal de perfil. Sobre todo, a los maquinistas, con Amancio Arcas, un crack, al frente. En cuanto hubo una mínima base, tres viejas máquinas empezaron a alfombrar parte de la estación. Salieron para trabajar sobre una blanquecina superficie y colocar la nieve sobre una suerte de piedras de considerable tamaño, zanjas, arquetas… que es necesario cubrir con mimo y con precisión de cirujano. La habilidad lo es todo. Y Arcas está al frente de un equipo de veteranos que se conocen la estación como la palma de su mano. “La primera pisada comenzó hacia la 1.30 y se estuvo hasta las 15.00 del día siguiente”, explica Mur. El trabajo, durísimo. Con escasa visibilidad y un viento atronador. “En Rincón del Cielo estuvo por los 150 kilómetros por hora”, precisa Mur. Luego, cuando sigan las precipitaciones naturales y la de los cañones todo será menos difícil.

 Una máquina de Aramón Cerler trabajando para la puesta a punto de esta temporada. Foto: Aramón-Cerler
Una máquina de Aramón Cerler trabajando para la puesta a punto de esta temporada. Foto: Aramón-Cerler

Robellons, Cogulla, Barranco alto y bajo, Farnuseral, Cota 2.000, Ampriu y Colladeta fueron las primeras zonas de la estación en tener sobre ellas a las máquinas. De 2.300 metros hacia las cotas más altas del centro invernal el protagonista fue el intenso viento, que deshacía cualquier expectativa por trabajar con la nieve caída. En la misma proporción que los trabajadores de la estación tensaban la maquinaria para equilibrar a ‘san paquetón’ con ‘san Eolo’, los esquiadores habituales al centro ribagorzano agradecieron en las redes sociales la labor con el deseo de que la dejaran bien pisadita. El oro blanco –Benasque y su zona de influencia tienen en el esquí su principal fuente económica- es clave para abrir, en principio, el próximo día 4.

Eso sí, quien ya está listo para recibir en la zona a los amantes del fondo es la estación de Llanos del Hospital. Abrirá sus tres circuitos con un total de 11 kilómetros y tipo de nieve polvo/húmeda.

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