El CAI Zaragoza, en Benasque | Foto: Basket Zaragoza
Los prolegómenos de la cuarta jornada de entrenamientos ayer en Benasque han venido precedidos por una fiesta del baloncesto de formación, con los 40 niños y niñas del Basket Alta Ribagorza que se han acercado a conocer a sus ídolos del CAI Zaragoza, coincidiendo con su vuelta al colegio.

El Valle de Benasque, con esa nutrida representación de promesas del baloncesto altoaragonés, ha impregnado de rojo CAI las enseñanzas de Andreu Casadevall y Pep Cargol en un clínic tan real como el entreno que el equipo rojillo realizó minutos después. No todos los días un técnico de la Liga Endesa dirige la sesión de entrenamiento de las “sarrias infantiles” y los botes, los pases y los tiros son presenciados por sus ídolos del CAI Zaragoza. Por su puesto que ha habido tiempo para la foto de familia donde también estaban los amigos del centro El Remós venidos desde Sesué.

Luego, el tiempo de entrenamiento de sus figuras despertó su curiosidad. Desde la dirección del calentamiento  de Isaac López o el inicio de los ejercicios en pista, la voz de Casadevall o el fuego real de una sesión que tiene sabor a verdad,  atrapando a estas promesas del basket aragonés, porque más de uno ha soñado con estar en esa situación dentro de unos años. Y soñar no cuesta, y a veces, los sueños se hacen realidad.

Y como el basket no sólo es cosa de niños, la presentación institucional de Benasque pasó por el pabellón para agradecer al CAI Zaragoza su presencia estos días. Y como no podía ser de otra forma, el Alcalde de Benasque, José Ignacio Badías, junto a Félix Jordán de Urriés, concejal de turismo y deporte, y teniente de alcalde de la localidad, recibieron una camiseta firmada por la plantilla rojilla de manos del técnico Andreu Casadevall y el capitán Henk Norel.