Arguillas y Bonanno posan sonrientes en el Hospital San Jorge. Foto: BM Huesca
El Bada Huesca se suma a la campaña de donación de médula ósea. El técnico de la cantera Néstor Oliva y los jugadores del primer equipo Nicolas Bonanno, Arguillas y Carmona han sido los primeros en dar el paso.

Fue tras una charla. De esas que tocan la fibra. En este caso, de la mano de la Asociación Princesa Guisante se pretendió concienciar a la plantilla del Bada Huesca para que se hicieran donantes de médula ósea. Y las palabras calaron. Ya hay cuatro donantes de médula. Además, habrá una mesa informativa sobre lo que esto supone en el partido que Bada disputara contra Bidasoa el próximo viernes 21.

Los primeros en dar el paso han sido Dani Arguillas, Bonanno, Carmona y Néstor Oliva. El argentino, que progresa en su juego a velocidad de crucero, venía con un antecedente familiar. “Una tía lo necesitaba”, recuerda. La charla de la Asociación sacó así fruto sobre terreno abonado. “Sirvió para abrir la cabeza en un montón de chicos”, afirma Bonanno. Es cierto que ser donante de médula ósea, así, suena de tal forma que puede levantar cierto temor. Nada más lejos de la realidad. Una extracción de sangre para tres tubitos es suficiente. Nada más. El lateral argentino lo resume así: “En muy poco tiempo se puede dar mucho”.

Y por la tarde a entrenar con la mira puesta en el difícil compromiso contra León. Y sentado cerca, Dijà. Pendiente al máximo de sus compañeros, indicando, aconsejando, metido de lleno en el entreno. El espigado lateral argentino muestra cada día una progresión impresionante. Más para quien empezó en esto del balonmano hace cuatro años y en  un país donde este deporte crece, pero en una competición a la que le falta recorrido. Bonanno tiene hechura suficiente para ser un jugador importante tanto en ataque como en defensa. Pasó del club SAG Polvorines a un equipo Asobal. El Bada Huesca ha apostado por un jugador con quilates y el cuerpo técnico le aplica paciencia. Sabe que tarde o temprano explotará. Él se ve bien. Reconoce que entrena mejor de lo que juega. Quizá sea una cuestión de confianza y de conseguir el ritmo de juego en los partidos para desterrar nervios. Si aquello de que se juega como se entrena es así solo es cuestión de tiempo.