Movistar en la Vuelta a Andalucía | Foto: Gomez Sport
El ciclista serrablés ha tenido el privilegio de colaborar en el triunfo centenario de Alejandro Valverde que se ha adjudicado la Vuelta a Andalucía por quinta vez. Arcas trabajó duro a lo largo de los cinco días dejando a un lado la general.

Alejandro Valverde ha hecho historia en Andalucía por partida doble. Por un lado adjudicándose por quinta vez la general de la Vuelta a Andalucía ante un Alberto Contador que aprovechaba la ronda andaluza para hacer su debut en esta temporada. Por cierto, la diferencia entre ambos tras cinco días de competición ha sido exigua, de un segundo, casi de foto finish. Por otro lado, el murciano ha logrado su triunfo número 100 en su ya dilatada trayectoria, algo de lo que sólo pueden presumir de los que están en activo unos pocos tipos rápidos como son Cavendish, Greipel o Boonen. De todo esto ha sido testigo y parte Jorge Arcas.

Ya el primer día aprovechó Valverde para enseñar los dientes, tanto como para morder el primer triunfo parcial y así poner a su equipo a controlar la carrera, con Arcas siendo siempre uno de los destacados en el tren del Movistar. Tan sólo se vieron sorprendidos, si es que esto se puede decir, por el furioso ataque del pinteño en las duras rampas de la Peña del Águila. Después, la crono devolvería el liderato a la espalda de Valverde, quien aprovechó su mejor estado de forma para adelantar a Contador en la general. En las dos últimas etapas Arcas y el resto del Movistar se dedicaron a controlar la carrera y llevar así a Valverde a entrar en el selecto club de los centenarios.

A partir de aquí el calendario del serrablés puede tomar varias direcciones, sin haber nada claro. En lo que queda de febrero Movistar irá al Alentejo portugués y al Tour de Abu Dhabi, estando la segunda casi descartada para el serrablés. Después marzo comienza con la Strade Bianche en Italia, gran clásica de sterrato que ya conoce Jorge y en la que podría repetir con Valverde de nuevo en la jefatura de filas. Y ojo, porque un día después comienza la Paris-Niza, una de esas vueltas a las que todo el mundo quiere ir. Si no, no pasa nada, coincide con la Tirreno-Adriático, será por carreras camino de la primavera.