No es nada que él ya no sepa. Incluso lo dijo en su última comparecencia. Anquela asume un reto complicado pero lo hace con más ganas que nunca, habiendo rechazado cantos de sirena de Almería y Mallorca, entre otros sitios más exóticos.
Anquela dando instrucciones a los suyos el pasado domingo | Foto:  sporthuesca.com - C.Pascual
Anquela dando instrucciones a los suyos el pasado domingo | Foto: sporthuesca.com – C.Pascual

¿Y por qué Huesca? Primero porque adora esta ciudad. Hace diez años dejó aquí buenos amigos, amistades ajenas al fútbol que ha mantenido con el paso de los años y que le han ‘obligado’ a seguir permanentemente conectado a tierras oscenses. Segundo porque siempre ha elogiado la esencia de la SD Huesca tras la llegada de Petón.

Curiosamente él fue el que salvó el penúltimo proyecto de Jesús Viñuales en Segunda ‘B’ de forma heroica y cuando el club no estaba profesionalizado. Posteriormente ha seguido muy de cerca la evolución del club, ensalzado la gestión deportiva y económica; de hecho su último club el Numancia también se caracterizó por tener esos mismos principios muy de su gusto.

“Anquela sentía que estaba en deuda con el Huesca”

Y tercero porque en su foro interno sentía que estaba en deuda; su anterior paso, aunque fugaz, le catapultó en su carrera consolidándole como un entrenador de solvencia, como posteriormente se pudo comprobar.

Anquela sabe que no va a ser fácil lograr la permanencia. Ya reconoce que le cuesta dormir por las noches. Por ahora manifiesta que no pide refuerzos y que está feliz con la plantilla que tiene, aunque es demasiado larga para él. Así que cuidado con los jugadores que no den el 120% en cada entrenamiento porque verán pronto la puerta de salida. Es momento de sacrificios y además en cada demarcación. El que no esté a la altura seguirá el camino de Carlos Calvo, se llame como se llame.