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Anquela: 60 partidos directos al corazón

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Juan Antonio Anquela cumplió su partido 60 en Liga con la SD Huesca en Segunda División y no lo pudo celebrar de mejor manera que consiguiendo los 50 puntos, objetivo marcado por el club a principio de temporada.

Y es que si hay un hombre que está escribiendo con letras de oro la historia de esta SD Huesca ese es Juan Antonio Albacete Anquela. Este linarense de 59 años de edad quedará por mucho tiempo en la retina de los aficionados como el hombre que capitaneaba el barco que llenó de ilusión a toda una ciudad. Con su tono humilde, dicharachero y trabajador, ha emplastado a la perfección en un club con una filosofía que parecía sacada de su propio refrán.

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Padre en los malos momentos, exigente como el que más, ha sabido ganarse el respeto y cariño de una plantilla, un club y una afición con la que le costó sintonizar. Y es que su llegada no fue todo lo fácil que hubiera querido. Su desembarco allá por el mes de diciembre de 2015 supuso recelo en el interior de su vestuario e incomprensión por parte de una afición que no entendía ni su momento ni sus inicios al llegar. Pero como casi todo en la vida, a base de sudor, experiencia y sacrificio la situación se revirtió, aupando al equipo a un final de temporada espectacular.

Confirmada su renovación el verano pasado, el club y la dirección deportiva junto al preparador jienense y su fiel escudero, Juanjo Carretero, se pusieron muy pronto a trabajar, convirtiendo a la SD Huesca en una de las plantillas más tempranas en tener sus deberes realizados. Fruto de ello, y al gran trabajo realizado en el ‘stage’ de Benasque, pronto se vio al equipo con un cuajo diferente al de años anteriores, con una filosofía clara y una identidad. Identidad que le ha llevado a conseguir su principal objetivo a 9 jornadas para el final y a soñar, por qué no, con meterse por primera vez en su historia en un ‘playoff’ de ascenso a Primera División.

Y no podía elegir mejor día para conseguirlo que en el partido 60 en Liga en la SD Huesca de un Juan Antonio Anquela que no podía ocultar su satisfacción: “Matemáticamente nos hemos salvado, por eso estamos de fiesta”, decía tras concluir el partido ante el Reus. Y es que el preparador azulgrana ha cautivado el corazón de muchos aficionados que piden ya su renovación. Con 24 victorias, 17 empates y 19 derrotas, es el entrenador azulgrana en Segunda con mejor coeficiente de puntos por partido, con 1’48, por delante de hombres como Onésimo, con 1’32, o Quique Hernández, con 1’27 puntos por partido.

Unos números que hablan a las claras de que el entrenador jienense no solo ha entrado con buen pie en la historia de la SD Huesca por su trato familiar, cordial y cercano, sino porque, como todo en la vida, está avalado por unos números que le han hecho posible al equipo llegar hasta aquí. Es momento para soñar, para aspirar a algo más y sobre todo para valorar lo conseguido por una plantilla y por un trabajador, un ‘currante’, que merece un reconocimiento de verdad. La ambición de esta plantilla parte de allí, de ese rincón donde a veces la soledad se apodera del entrenador.

Ese currante incomprendido, solitario y a veces dilapidado que es la figura del entrenador. Un entrenador que dejó a miles de kilómetros a su familia para hacernos soñar, para hacernos sonreír y para llevarnos a donde hace poco tiempo ni podíamos imaginar. Amparado en la calidad de sus futbolistas, justo huelga decir, pero exigiendo sudor, responsabilidad y mucho trabajo, Anquela ha conseguido aupar a este equipo al pelotón que tiene licencia para soñar. Desde su discurso sereno, humilde y machacón ha inculcado una filosofía en un club que vive el mejor momento de su historia.

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